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'Il Dottore' volverá a pilotar su moto talismán

Sólo dos años ha durado la aventura de Valentino Rossi fuera de Yamaha. El italiano vuelve a la marca japonesa con el reto de reconquistar el mundial, aquel que ya consiguió cuatro veces bajo sus filas. Desde el año 2004 hasta el 2010, ‘Il Dottore’ experimentó diferentes etapas en Yamaha: Muchas victorias, remontadas imposibles, años de sequías, lesiones, amistades e incluso una difícil relación con su compañero Jorge Lorenzo. Todas esas sensaciones han marcado el carácter de Rossi, un carácter ganador que seguro que volverá a protagonizar grandes carreras en MotoGP.

El hijo pródigo vuelve a su escudería talismán. Tras dos años en Ducati, Valentino Rossi correrá el año que viene en Yamaha, como compañero de Jorge Lorenzo, como ya ocurriera en 2008, 2009 y 2010. Pero la historia de Yamaha y Rossi viene de más atrás, exactamente su unión comenzó en el año 2004.
Tras haber competido cuatro años como piloto de Honda, y haber ganado los dos últimos campeonatos del mundo, Valentino Rossi llegó en 2004 a Yamaha con la misión de repuntar a la firma japonesa, inferior en ese momento a su rival Honda. ‘Il Doctore’ se trajo consigo a Jeremy Burgess como jefe de ingenieros (ya habían trabajado en Honda), y entre los dos consiguieron el objetivo de que Yamaha consiguiera un campeonato del mundo 12 años después.
Su segundo año en Yamaha se desarrolló mejor que su debut. Pese a las críticas por recalar en las filas niponas, Valentino demostró su supremacía y tras salir victorioso en 11 de las 18 carreras disputadas, más otros cinco podios, se alzó con su cuarto título consecutivo en MotoGP (segundo consecutivo con Yamaha) por delante de Melandri, Hayden y Edwards.
No todo iban a ser temporadas idílicas y conquista, año tras año, de campeonatos del mundo en Yamaha, y así lo comprobó el italiano durante los dos años siguientes. En 2006, Rossi probó el sabor amargo de las caídas, y las averías, pero el italiano supo sobreponerse y encaró la parte final de la temporada como si de un hambriento debutante se tratara. Logró remontar los 51 puntos que le separaban del liderato y llegó a Valencia con ocho puntos de venta sobre Niky Hayden. Pero una nueva caída le condenó, y aunque consiguió acabar la carrera, no pudo lograr un nuevo campeonato del mundo.
La temporada 2007 llegó con la renovación de Rossi en Yamaha y su mano a mano con Stoner, con el que se intercambió primeros y segundos puestos en varias carreras. Pero otra vez el infortunio se ceba con el italiano, primero en Japón, donde tras cosechar un decimotercer puesto, concede el mundial al australiano y más tarde en Valencia, donde tiene que abandonar por un problema electrónico. Ese año acabó tercero en el mundial, hecho anecdótico, puesto que desde 1997 no había abandonado los dos primeros puestos de la clasificación.
El 2008 fue el año de los records y del comienzo de su relación con Jorge Lorenzo. El mallorquín se convirtió en su compañero de equipo y suscitó los celos del campeón, quién decidió levantar un muro en el box para que cada uno adoptara la mejor preparación para su moto. A pesar de no comenzar como él esperaba (no logró subirse al podio en las tres primeras carreras), Rossi terminó ganando el mundial con 373 puntos, superando las conquistas que antaño habían conseguido Ángel Nieto (90 victorias en el mundial), Giacomo Agostini (68 victorias en la categoría reina) y él mismo (367 puntos en una temporada).
La rivalidad que se había cocinado en el box el año anterior, saltó a las pistas en 2009, cuando Jorge Lorenzo y Valentino Rossi se disputaron el campeonato hasta, prácticamente, el final de la temporada. Conocida es la encarnizada lucha que mantuvieron codo con codo en el circuito de Montmeló, donde el italiano se hizo con la victoria al adelantar a su compañero de equipo en la última curva de la última vuelta. También es destacable este año su victoria número 100 (celebrada con una gigantesca pancarta con fotos de cada una de sus 99 victorias anteriores) y su noveno y último título mundial hasta ahora, donde respondió a sus detractores que le tachaban de viejo, con una pancarta que rezaba: “Gallina vieja hace buen caldo”.
Su último año en Yamaha no se desarrolló como él hubiese querido. 2010 comenzó con una victoria en Qatar, pero también con una lesión en la espalada que le condenaría el resto de la temporada, ya que se agravaría con una caída sufrida en Mugello, fracturándose tibia y peroné. Se perdió varios grandes premios y cuando volvió, convaleciente y con muletas al principio, sólo fue capaz de ganar una carrera, la del GP de Japón a Jorge Lorenzo, rememorando su lucha del año anterior. Ésta fue su última victoria en Yamaha, curiosamente la número 46, antes de embarcarse en la aventura de Ducati.