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Conituamos el viaje con el Panamera

Y volvemos a Montmeló para continuar con nuestro peregrinaje. El plan era salir a las 9 en punto de la mañana, así que preparamos todo y arrancamos en cuanto lo ordenó el famoso reloj del Circuit.

El primer paso, llenar el depósito de combustible todo lo posible, colocar un precinto en la tapa, y re-iniciar los datos del ordenador de a bordo.

No hay que olvidar que una mala elección de los neumáticos puede ser fatal, por eso nos pusimos en contacto con Michelin España y nos ofrecieron uno de sus productos estrella: los nuevos Súper Sport en medidas 255 delante y 295 detrás. Un neumático ecológico con las llantas de 18 pulgadas sería más eficiente y nos haría reducir casi medio litro de consumo a los cien, pero no hay que olvidar que necesitamos mucho agarre y estabilidad para ser competitivos en Nurburgring.

Para un viaje de más de 3.500 kilómetros necesitamos un coche de apoyo que no se arrugue ante nada, pero que tenga unos consumos contenidos. Por eso nos decantamos por el Audi 4 Allroad TDI de 170 CV. Un coche que cumpliría a la perfección con este desafío.

Con todo listo, 1.270 kilómetros por delante, y un destino que nos ponía la piel de gallina, iniciamos nuestro viaje con la vista puesta en el consumo de gasoil, ya que no debíamos superar los 6 litros en ningún momento. Pero esta es una prueba real, y uno de los requisitos que nos pusimos es que debíamos circular siempre a la velocidad máxima permitida. Siempre y cuando el tráfico lo permitiese.

Durante los primeros kilómetros los datos de la autonomía nos causaron un poco de nerviosismo. No conseguíamos alcanzar si quiera los 900 kilómetros, y eso que nuestro consumo se mantenía por debajo de 5,5 litros. Pero pasadas unas horas, los registros se estabilizaron y sorprendentemente la autonomía y los kilómetros recorridos subían a la par. Todo marchaba, hacia un día espléndido, empezábamos a tener margen y el tráfico nos respetaba. Solo nos quedaba una cosa...... Disfrutar del trayecto.

Según pasaba el día la previsión de consumo seguía mejorando, e incluso nos podíamos permitir el lujo de conducir, sin preocupaciones, por algunas zonas de Francia a unos cómodos 130 km/h. Por otro lado, y después de 7 horas, ni el conductor, ni el copiloto acusaban el cansancio. Situación que se debía en gran parte a la suspensión neumática que monta esta unidad, que ajusta su dureza automáticamente según el tipo de carretera por el que se circule.

Con solo 200 kilómetros por delante dejamos, por el momento, el Porsche Panamera y volveremos al final del programa con el desenlace de esta prueba tan especial.