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DTM: Norisring, entre errores e incidentes

Un año más, Norisring resultó la carrera más dura del calendario del DTM. No faltaron los incidentes, los errores y, por supuesto, la emoción que siempre caracteriza al certamen alemán de turismos.
Bruno Spengler marcó la Pole position pero este gran resultado conseguido el sábado apenas le iba a durar unos metros en la carrera. Su compañero Jamie Green arrancó mejor que el canadiense y se puso primero después de una gran apurada de frenada en la zona más complicada de este trazado urbano. 
Por detrás, Paul di Resta se colocó en tercera posición aguantando la presión que ejercía la legión Audi encabezada por Martin Tomcyk. Pero entre los representantes de la marca de los aros también se libraba una dura pugna que ganó Tom Kristensen, que puso la directa para intentar alcanzar a los pilotos de cabeza.
La recta principal, que a diario forma parte de varios aparcamientos públicos, era el punto más rápido y los coches pasaban allí a más de 220 km/h. Lo difícil venía a continuación porque había que reducir a primera velocidad y frenar a poco más de 50 m/h.
El muro estaba muy cerca y los pilotos apuraban hasta el último centímetro disponible. Y tanto apuraron los corredores que casi todos arrancaron el espejo derecho en esta parte del trazado.
Mientras Jamie Green se alejaba en cabeza de carrera, sus perseguidores Martin Tomcyk y Paul di Resta cometían errores de conducción que les hacían perder tiempo en un momento clave para la prueba, porque estaba a punto de comenzar el baile de entradas y salidas de boxes.
Mercedes copaba las dos primeras posiciones y por detrás, la pelea por la tercera plaza la protagonizaban los Audi de Ekstrom, Kristensen y Scheider, que apuraban sus opciones de puntuar en un escenario en el que mercedes siempre se ha mostrado superior.
En un circuito tan corto como este, las estrategias fueron muy parecidas. Los favoritos se marcaron estrechamente y pasaron por línea de boxes casi a la misma vez. Sólo una vuelta les separó a la hora de realizar esta maniobra de repostaje y cambio de neumáticos. Pero todavía restaban muchas vueltas.
Uno de los duelos más intensos de la carrera fue el protagonizado por Gari Paffet y Tom Kristensen. El inglés, piloto de pruebas de Mclaren, lo intentó todo para superar al piloto de Audi porque adelantar al recorman de victorias de Le Mans fue imposible.
Este fue uno de los momentos claves de la carrera. El líder, Jamie Green, paraba por segunda y última vez, y al regresar a pista se llevó puesto el suministrador de gasolina. Por suerte, el bidón se desprendió rápidamente después de varios volantazos del piloto, que fue avisado por radio.
El primer puesto parecía claro, aunque no tanto el resto de posiciones. Paffet por fin consiguió adelantar a Kristensen, aunque más tarde recibió una sanción de la dirección de carrera por juego sucio en el momento de superar a su rival.
A falta de pocas vueltas para el final, Jamie Green perdió toda su ventaja y tuvo que poner toda la carne en el asador para no ser superado por Bruno Spengler, que apuró sus opciones hasta el último suspiro. Peor le fueron las cosas a Ralf Schumacher, que cometió un error de conducción en la horquilla de Norisring.
Las dos primeras plazas estaban claras y por detrás, Timo Scheider adelantó a Matias Ekstrom en la última curva de la carrera y lidera, por un solo punto, la clasificación general a falta eso si de seis pruebas para el final de la temporada.