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Ponemos a prueba el Porsche Panamera

En Más Que Coches GT nos encanta el Porsche Panamera y por eso hemos probado todas sus versiones: los deportivos S, 4S y GTS, el ecológico S-Hybrid, y el excitante Turbo, y siempre nos ha parecido uno de los coches más completos de todo el mercado.

Pero después de subirnos a la nueva y súper eficaz variante diésel de 300 CV en el circuito del Jarama, se nos ocurrió un reto genial para exprimir, aún más si cabe, a la berlina deportiva de Porsche.

Y es que este automóvil presume de un consumo medio de 6.5 l/100 km, que unido a su depósito de combustible de 100 litros consigue una autonomía que no tiene rival en el mercado. Dicho de otra manera, conduciendo dentro de los límites legales se pueden llegar a realizar hasta 1.600 kilómetros. Cifra que incluso, puede aumentar hasta los 1.800 si circulamos exclusivamente por autopistas.

Pero esto es sólo la teoría y había que ponerlo en práctica con una prueba única. Teníamos que analizar su eficiencia, pero también su deportividad, algo innato en un Porsche. Así que decidimos recorrer los 1.280 kilómetros que separan el Circuit de Cataluña de un destino muy especial: el antiguo circuito de Nurburgring.

Una pista mítica con más de 70 años de historia, y con un trazado reservado sólo para valientes. 22 kilómetros y 154 curvas tan peligrosas como emocionantes que son un santuario de la velocidad, y el lugar en el que marcas como Porsche ponen a punto sus modelos.

Por eso, nada más llegar allí, y todavía sin repostar, nos enfrentaríamos al reto de realizar una vuelta al infierno verde en menos de 8 minutos y 30 segundos. Una hazaña sin precedentes.

El primer paso fue recoger el coche en el centro oficial Porsche Barcelona. Un Panamera blanco nos esperaba en la puerta con su impecable estampa, que aún hoy, sigue haciendo girar las cabezas a su paso.

La unidad que escogimos era simplemente espectacular, y para rizar el rizo, nos decantamos por las llantas opcionales de 20 pulgadas procedentes del turbo que le proporcionan un aspecto imponente.

Pero la jornada llegaba a su fin y ya con el Panamera en nuestras manos nos fuimos al hotel a descansar. Al día siguiente nos esperaba una jornada muy intensa.