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Iván, muy feliz: “Esta tarde voy a ser yo el que dé los mordiscos en el cuello”

Iván se ha enfrentado a una mañana terrorífica en la que sus pretendientas se han convertido en auténticas vampiras dispuestas a morderle el cuello. Sin embargo, tras muchas críticas y una gran crisis con Bea, el tronista ha terminado más feliz que una perdiz, va a tener una cita sin cámaras y con tiempo ilimitado con Jessica, su vampira preferida.

Rocío ha sido la primera pretendienta de Iván en entrar en el plató sin previo aviso y convertida en una terrorífica vampira. Iván se ha llevado un buen susto al verla con los ojos completamente rojos, pero se ha dejado llevar y le ha seguido el juego a la pretendienta porque le estaba pareciendo un reto muy bueno. Una opinión que no compartía Nagore, quién cree que Rocío venía vestida fatal y parecía recién llegada de una fiesta de Benidorm.
Bea ha entrado en el plató convertida en una vampira un tanto "choni" y bailando sin parar. Aunque no se ha resistido a morder a su tronista en el cuello, la pretendienta ha dejado claro que ella era una vampira del siglo XXI y que su intención no era darle miedo a Iván y sí, llevárselo para su casa. A Iván no le ha desagradado el reto, pero cuando ha visto que tenía las mismas lentillas que Rocío ha tenido la sensación de que se habían ido juntas de compras.
Derrochando elegancia y sensualidad, Fanny ha bajado las escaleras convertida en una auténtica vampira y ha dejado sin palabras al tronista y a la asesora del amor. Fanny no ha necesitado ponerse unas lentillas rojas, ni derramar sangre para conseguir morder a su tronista en el cuello y ganarse un montón de piropos.
Emma ha tenido la sensación de que Iván no paraba de tirarle dardos a Bea y que debía existir algún motivo que no nos había contado y efectivamente, lo había. Iván ha explicado que se estaba comportando así con Bea porque no paraban de llegarle pantallazos que le demostraban que su pretendienta estaba todo el día metiéndole caña a Ruth por las redes sociales y eso no lo soporta. Bea le ha explicado que ella en ningún momento había hablado mal de Ruth y que esas informaciones pueden ser de cosas que hayan comentado sus amigas, algo contra lo que ella no puede luchar. Unas explicaciones que a Iván le han dado un tanto igual y que han terminado con Bea abandonando el plató muy agobiada.
Con Bea fuera del plató, Iván ha vuelto a sacar su chulería y ha dejado claro que él no iba a volver a estar amargado en el trono. Emma ha tenido la sensación de que Bea estaba amargando a Iván, pero el tronista le ha explicado que no, que lo que a él no le gustaba era que Bea y Rocío fueran amigas, pero que parecía que las cosas estaban cambiando. Bea seguía fuera del plató y le ha explicado a Emma que estaba agobiada porque tenía la sensación de que su problema con Iván no se había solucionado porque no lo habían hablado tranquilamente. Al ver a Bea en ese estado de nervios, Iván ha cambiado de actitud y ha pedido permiso para salir a buscarla.
El tronista ha salido del plató con la intención de que Bea dejara de llorar y lo ha conseguido. Ha comenzado diciéndole que se había enfriado con ella y que no sabía muy bien el motivo, pero que tenía ganas de que tuvieran una cita para poder hablar y solucionar la situación. Bea estaba contenta de ver que Iván había salido a buscarla, pero también ha querido que él supiera que le parecía mal que creyera a la gente en las redes sociales más que a ella y que hace ciertos comentarios que le hacen daño. Iván la ha entendido, le ha pedido perdón y la ha llevado al plató en volandas.
Bea ha intentado mantener el tipo, pero tras unos minutos de publicidad, se ha roto por completo y Emma le ha invitado a sentarse a su lado para tranquilizarla. Bea se siente superada por la situación, pero Iván cree que está superada porque tiene la sensación de que Rocío le ha adelantado y ahora le gusta más que ella. Una reflexión que Bea ha dejado claro que no era cierta. Ella nunca ha estado con un chico que no le aporta nada y en este momento tiene la sensación de que el tronista no le está dando nada a ella. Iván ha vuelto a darle un zasca, pero ha reflexionado y ha terminado diciéndole que cuando está con Rocío y con ella no se acuerda de las demás porque ambas le gustan muchísimo. La situación parecía que se estaba solucionando pero una vez más, Iván ha hablado y ha subido el pan: "Fanny, tú que eres más mujer, ¿qué piensas de esta situación?". Otra vez, el tronista, sin querer, ha vuelto a hacer de menos a sus dos preferidas.
Jessica se ha convertido en Maila Nurmi, la primera vampiresa de Hollywood y el plató se ha llenado de sensualidad y elegancia. Iván se ha quedado sin palabras y Antonio David, ha caído rendido ante los pies de la pretendienta. Aunque no todos han entendido su desfile, la mayoría ha tenido claro que Jessica se había ganado un diez porque se había teñido hasta el pelo para la ocasión.
Bea también ha optado por el look de vampiresa en rojo y negro, pero ha intentado sorprender a Iván colocándole su capa y entregándole un pergamino con un pacto de sangre. A Iván le ha gustado bastante el reto, pero Fanny ha tenido la sensación de que Bea iba a cortar el pelo a Iván y le ha entrado un ataque de risa.
La cara de Iván ha cambiado por completo cuando Javi, el director del programa, le ha comunicado que la ganadora del reto de vampiresas podía disfrutar de una cita sin cámaras y con tiempo ilimitado con él: "Esta tarde voy a ser yo el que de los mordiscos en el cuello". Aunque parecía estar claro que la ganadora del reto iba a ser Jessica, las chicas de Iván se han hecho ilusiones de poder pasar la tarde con el tronista y se han llevado un buen chasco cuando Iván ha asegurado que tenía clarísimo que quería estar a solas con Jessica.