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Álex se reencuentra con su padre

Tras más de diez años sin tener noticias de él, el padre de Álex acude al plató de 'Mujeres y hombres y viceversa' para abrazar de nuevo a su hijo, quien era aún un niño la última vez que lo vio.
Juan, un artista de 73 años que lleva más de una década sin ver a su hijo, regresa a España para reencontrarse con él. El hijo en cuestión, que era un niño la última que lo vio, es Álex, convertido ya en todo un hombre con un claro objetivo: encontrar el amor. Ahora, Juan quiere recuperar el tiempo perdido y aconsejar a su hijo en las lides amatorias, en las que él mismo es todo un experto, puesto que tiene otros seis hijos más, de diferentes madres, repartidos en varios países. Álex únicamente conoce a dos de ellos, un chico y una chica que también viven en París. Respecto a la relación de pareja, Juan explica a Álex un símil: "Para mí, el amor es como una mesa"; una mesa tiene cuatro patas: una es el amor; otra, la amistad; otra, el respeto y la cuarta, el sexo.
El motivo por el que padre e hijo perdieron el contacto -con el resto de los hijos de Juan no ha ocurrido lo mismo- son los continuos viajes de Juan a causa de su profesión. Tras años recorriendo medio mundo (México, Argentina, Venezuela, Colombia...) de exposición en exposición, perdió el teléfono de la madre de Álex, por lo que nunca más pudo hablar con él hasta que un día, de nuevo en París, se encontró por casualidad con ella, quien le explicó que Álex residía en España, en concreto, en Valencia. De nuevo, consiguió el teléfono y, de nuevo, lo volvió a perder.
En medio, hubo ciertos encuentros esporádicos motivados por las ganas, por parte del Álex adolescente, de conocer mejor a su progenitor.
'Mujeres y hombres y viceversa' ha conseguido que padre e hijo vuelvan a abrazarse ; éste es, sin duda, el mejor regalo de Navidad que ambos podían recibir. Álex ha perdonado a Juan el olvido de estos últimos años y, debido a la edad de este último, se alegra enormemente de volver a tenerlo frente a frente.
Ahora, el tronista quiere retomar la relación con su padre, a quien dedica palabras de respeto: "Él siempre ha estado muy absorbido con lo suyo y es un artista, un gran artista. Me gusta mucho lo que hace y le he admirado mucho; le sigo admirando como artista. Como padre, realmente, no tenemos... no ha habido cariño, no ha habido nada. Estoy con muchas ganas de tener algo".1
Álex tiene claras las consecuencias en su carácter de la complicada relación con su padre durante estos años : "Yo he aprendido a disimular los sentimientos". Ha sido muy difícil para él porque, tal y como explica, "es peor saber que tienes un padre que está al lado, pero que no está contigo". Aún así, como él mismo dice, "nunca es tarde". Parece que recuperarán el tiempo perdido, ya que Juan está construyendo una casa en la playa en que tiene pensado celebrar la Navidad del año que viene con todos sus hijos.