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Antonio pide a Soraya que abandone: "Es muy simpática, pero no me atrae"

"Vienes a buscar el amor, no para hacer amigas y las citas están para conquistar, no para hablar del tiempo", le increpaba Miriam Sánchez al diplomático Antonio una vez en plató, cuando él invitaba a otra cita a Soraya para ver si la cosa remontaba o si ya no había vuelta atrás. Una cita que ya nunca llegará a cumplirse.
Los dos se habían sentado antes en un banco madrileño, entre árboles. Hablaron del porvenir (ella: "me veo con pareja estable, con hijos, con familia), de lo importante de "la confianza y el respeto" en una pareja, de lo seguro que te hace sentir que "te apoye en todo", de los hermanos de cada cual (él cinco y ella uno).
Chispa o puerta
Todo políticamente correcto. Emocionalmente estable. La caña vino luego, una vez en plató, donde salió con ayuda de los comentaristas los verdaderos sentimientos de Antonio. Le encanta, pero no le atrae y ya ha dicho que quiere "una persona a la que ponga y que le ponga" para su plan de vida.
Sentados en torno a la mesa camilla. "A todas os dice lo mismo, que le gustaría tener una cita y seguir conociéndonos, pero no sé que quiere decir eso", explicaba ella. "Me gustáis todos por una cosa, pero no puedo desglosaros. De ti me gusta tu simpatía, pero hoy por hoy su físico no es suficiente".
A punto estuvieron ambos de tener otra cita donde acabar de dirimirlo, pero no hizo falta. La joven, en un ataque de dignidad loable, se lenató, le dio un abrazo, un beso y respondió que mejor así. Salío dolida, pero "con la cabeza muy alta".