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Carlos: "Si se queda, quiero que se quede para siempre"

Marta lo tenía muy claro y se plantó en Zaragoza para decirle a Carlos: "sé lo que quiero, te busco a ti, se me ha ido de las manos lo que siento", le decía al pretendiente, quien no pudo responder sino con un tierno abrazo y un beso. No hizo falta más, Marta se quedó en Zaragoza con él y fuimos testigos de sus románticos días juntos que transcurrieron entre paseos, charlas, presentaciones y besos.
Ya sabemos qué ocurrió después de ese abrazo, Marta sólo dijo dos palabras: lo siento y Carlos sólo le pidió una cosa: "Quiero que lo tengas claro", le pidió y ella contestó muy rápido: "Sí lo tengo claro, te busco a ti, se me ha escapado de la mano lo que siento" y ya el beso fue inevitable. Besos, abrazos, caricias... ninguno de los dos parecía tener suficiente hasta que la madre de Carlos, que salía de casa en ese momento, se encontró a la pareja y, a modo de presentación Marta le pidió perdón, "porque se lo he hecho pasar un poco mal", la madre de Carlos le abrazó y la tronista se sorprendía ya que "no me ha dado un zapatillazo". Así, ambos lo tenían muy claro, Marta no iba a continuar su viaje hacia Barcelona, se quedaba en casa de Carlos y este se dirigía a su madre "ya te la llevaré".
Superados los nervios iniciales y relajados en casa, Carlos explicaba su reacción tras ver a Marta en su portal, "no le doy importancia al beso, le doy más importancia a las acciones", además, cree que antes no tenía derecho a pedir explicaciones "antes no era nada mío, ahora sí se las pediría", explicaba ante una asombrada Marta quien se acercaba a él para besarle de nuevo y le preguntaba entre risas, "¿Entonces ahora soy algo tuyo?". Carlos no podía evitar que una sonrisa aflorase a su rostro, "si se queda, que se quede para siempre", decía y Marta hacía los primeros 'planes', "ahora vamos a comer, y después vamos a hacer el amor".
Comenzaban así los primeros días de convivencia de la pareja ya que Marta se quedó en casa de Carlos. Fuimos testigos de su primer despertar, de cómo Marta indagaba entre los rincones de la casa de Carlos, veía sus fotos de la infancia, husmeaba entre sus discos... hasta que Carlos despertó, entonces, Marta se concentró en ver cómo se afeitaba, cómo se cepillaba los dientes... cada detalle parecía importarle.
Más tarde, pasearon por Zaragoza y se sentaron a tomar algo con la gente de Carlos, algunos incluso se atrevieron a asegurar que les caía mejor Marta que su propio amigo. Una distendida charla que acabó con un brindis muy especial: "por la magia", decía Marta. Tras esto, de nuevo fuimos testigos de un romántico paseo, por el pilar, por un parque... y Carlos decidió llevar a su chica a un lugar muy especial: "donde di mi primer beso".