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Germán y Oana, dos polos opuestos

Para su segunda cita Oana eligió uno de los restaurantes más conocidos de Madrid. Y a pesar, de su timidez inicial la pretendienta se dejó llevar y le mostró a Germán la leona que lleva dentro.
 
 
La pareja disfrutó de una fantástica comida al mismo tiempo que conversó sobre sus sentimientos: "Enséñame la leona que llevas dentro", le pidió Germán a Oana cuando ésta le aseguró que aunque al principio su timidez no le dejara expresarse con soltura, cuando cogía confianza no había nadie que la parase.
 
Los ojos de Germán fueron la excusa perfecta para que el tema del sexo saliera a la luz bueno, los ojos del tronista y el rabo de toro que Oana degustó por primera vez, "Un rabo de toro servido por un torito bravo". Metidos en la conversación, la rumana le confesó a Germán que ella nunca había tenido una noche loca y que no había probado el sexo sin amor.
 
Una vez más, la cita se les quedó corta y Germán quiso despedirse de Oana asegurándola que confía en que tiene un secreto escondido que él está deseando descubrir.
 
Después de ver la cita en plató, Maikel no aguantó más y gritó a los cuatros vientos que no se fiaba de Oana y que le recuerda en su falsedad al actual novio de Marisa, Pedro. Unas acusaciones a las que la pretendienta contesto alto y claro: "Una mujer tiene que saber estar en cualquier sitio".
 
Respecto al momento rabo de toro, Oana dijo: "Tenía tanta hambre que en ese momento me hubiera comido un caballo".