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Soraya consigue a su "Peter Pan"

Soraya entraba en plató con los ojos cerrados, sin saber qué la estaba esperando a su entrada. Seguro que la espera en el camerino ajena a todo, para ella fue muy larga, pero ya no quedaba más tiempo, la elección final del tronista era inminente.
manojo de nervios
Soraya, sentada frente a su posible futura pareja,
Los espectadores, el público, así como los colaboradores, y todas las personas presentes en el plató ya sabían que ella era la elegida, todos menos la propia interesada, que aguardaba silenciosa y nerviosa a que el tronista pronunciara una respuesta clara. Había llegado el momento de decir la verdad, la más grata.
 
 
 
Efrén quiso definir, antes de la entrada de Soraya en plató, lo que siente por ella como admiración, "siento admiración en todos los sentidos, por la persona que es, por lo que me quiere, por lo que siento por ella, y por todas las cosas que pueden salir de ahí". Y al preguntarle qué fue lo definitivo que le llevó a tomar la determinación final, afirmaba que "en el momento de decidirme, la alegría que me ha aportado Soraya, el ángel que me ha dado, la inocencia. Creo que lo tiene todo, y que tiene que dar una mujer enorme, y yo no quiero perdérmelo". Soraya, la niña inocente que inauguró sus citas, y con la que ha tenido la última, iba a ser la elegida para formar una pareja con él.
El malagueño, inicialmente, antes de enunciar una respuesta, quiso nuevamente justificar la dura decisión a la que se estaba enfrentando, y de nuevo disculparse por no querer causar daños a nadie, "erais dos rivales muy fuertes, y yo me he tenido que decidir hoy, no quiero causar daños al decir mis sentimientos". Efrén le daba las gracias a Soraya, a la vez que le invitaba a pensar que era la rechazada, lo cual parecía ser lo que quería transmitirla con estas palabras: "decirte que pase lo que pase, muchas gracias por haberme dado ese ángel, esa sonrisa que me mostrabas, esa madurez que has demostrado en los últimos programas, que deberías haberlo hecho antes, no en los últimos". Efrén ha querido mantenerla en vilo hasta el final, dándole ápices de esperanza, pero también de desilusión, siendo poco claro, con lo que los nervios de la finalista iban en aumento, hasta el punto de comenzar a temblar, nervios que se reflejaban en un serio semblante, cosa poco común en esta chica de sonrisa fácil.
Efrén retomaba su último discurso para Soraya, matando con él las esperanzas de la pretendienta con estas palabras: "siento mucho lo que tengo que decir", y acto seguido le formulaba dos preguntas, queriendo con ellas conocer lo que la pretendienta haría en ambos casos. Por un lado le dice "que si por casualidad fueses tú la chica a la que quisiera, ¿me dirías que sí o que no?", a lo que Soraya respondía al instante y rápidamente "¡qué sí! ¡qué sí!" acompañando estas palabras de su inconfundible sonrisa, que se borraría al momento cuando el tronista le preguntara "¿y si no lo fueses?".
Efrén le dice a Soraya que se levante, para su última despedida, pidiéndola "que cierres los ojos y escuches esto, que no te quiero ver llorar". Bajo una romántica luz, la pareja cogida de las manos, a la espera de las definitivas palabras de Efrén, las que tantos meses se han hecho esperar, esas que determinaban que Soraya es la ganadora de esta carrera hacia el corazón del tronista. Efrén entonaba sus últimas palabras, ante una expectante y nerviosa Soraya, que aún no conocía si era la elegida, o si simplemente había perdido. El tronista quiso decírselo así: "una vez hablando de una final hipotética dijiste que lo que más te gustaría es que te diera un beso, y sólo decirte que si sí que me aceptarías, entonces sí me permites, déjame que haga esto", y acto seguido la besa, y se funden en un profundo y romántico beso, arropados por los aplausos del público.
En esta unión, como en toda boda, no faltaron invitados, romanticismo, abrazos, y por supuesto el ramo de la novia, la tarta nupcial y los gritos de "¡Vivan los novios!". Soraya no cabía en sí de alegría, ha conseguido aquello por lo que lleva tanto tiempo luchando, el corazón de Efrén, su "Peter Pan, ¡por fin!".