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En el amor todo vale o... ¿No?

Nuevas candidatas , enfrentamientos, celos, tensiones, corazones solitarios, recuerdos del pasado, enfrentamientos frontales... Todas quieren el trono y casi todas están dispuestas a cualquier cosa por conseguirlo sin embargo, solo una de ellas será la elegida y hay que luchar para conseguirlo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Irene comentó también que una de las causas por las que aún no ha encontrado al hombre de su vida es su profesión. La aspirante al trono es azafata de vuelo, trabajo que le causó tanto estrés que tuvo que marcharse a Los Ángeles para tomarse un año sabático y olvidar la presión a la que sentía sometida. "Desde que llegué me encuentro un poco descentrada, me siento perdida. No salgo nunca por la noche, mis amigas están casadas y la cosa está muy mal", explicó Irene.
La entrada de Irene, con fuerza y descaro, encantó a Miriam, que no dudó en asegurar que le había gustado mucho que entrara una chica de más de treinta años y, al mismo tiempo, aprovechó para reprochar a "las chicas de cincuenta kilitos, las pretendientas recicladas que han venido más para dar caña a Nacho que para convencer de que pueden ser buenas tronistas".
Las postulantes se revolvieron en su silla ante el comentario y no dudaron en contestar. Laura aseguró a la asesora del amor que ella también tiene 30 y que todas, "tengan 19 años, estén entradas en kilos o embarazadas" tiene el mismo fin, enamorarse. Ayala contestó que ella también ha entrado en la treintena y que se pasa un poquito de cincuenta kilos, por lo que aunque todas quieren el trono, pidió que no las cortaran por el mismo patrón.
Irene intervino para opinar que aquellas aspirantes que son más jóvenes y sobre todo, aquella que ya han pasado por el programa tienen más facilidad para encontrar el amor fuera del programa que ella. Silvia quiso contestar a Irene diciéndole que "no porque seamos más guapas o menos guapas no nos vamos a merecer el trono, venimos aquí con toda la ilusión del mundo y todas nos merecemos el trono". Tamara también participó en el debate asegurando que lo que hace falta en el programa son "caras nuevas" y que si ella fuera quien tomara la decisión sin duda elegiría entre Maite, Irene o Esther.  
Para relajar un poco el ambiente, Raúl comentó desde la grada que había notado varias miraditas por parte de Irene, quien contestó que lo había mirado porque él había estado tonteando con ella. El gancho aprovechó el momento para pedirle a Emma una cita con la postulante, quien aceptó encantada. Marta aprovechó el lance y no dudó en hacer una petición a Emma: "Yo también quiero tener una cita. Lo siento por Samira, pero es que Rubén me ha llamado mucho la atención". Silvia se subió al carro del arte de pedir y comentó que si llega a ser tronista le gustaría pedir a Maikel, ex pretendiente de Meritxell y a Ricard, pretendiente de Samira.
Todos quieren una cita
La cosa no acabó ahí, Esther pidió la palabra para decir que, debido a su embarazo, se encuentra en desventaja respecto a sus compañeras y que tiene menos tiempo que ellas para encontrar el amor. Ayala saltó rápidamente para decirle que lo que intentaba hacer era conseguir el trono por pena y no lo iba consentir. Una actitud que no fue bien entendida por todos ya que, Ayala llegó a ser muy contundente: "Haberlo pensado antes". La situación había subido mucho de tono y Raúl decidió romper la tensión pidiendo una cita a Esther, a Maite y a toda la que se le pusiera por delante. Pero, la cosa no quedó solo en eso, Rafa también quiso pedir una cita a Maite e Irene le hizo una declaración en toda regla a Vicente, ¡Por fin!
Aprovechando que todo el mundo se estaba ganando una cita, . Sin embargo, la edad volvía a ser el principal inconveniente después de Rafa. La niña estaba pensando en abandonar esta nueva aventura en plató porque sus sentimientos por el valenciano todavía estaban muy recientes. David quiso probar suerte y gritar a los cuatro vientos su atracción  por Saray