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Las relaciones sientan bien

Las buenas compañías favorecen nuestra salud. Aunque sin relación aparente, nuestro bienestar personal afecta a nuestra salud y mantener una relación de pareja buena nos hace más saludables. Según un artículo del profesor Hassebrauck, colaborador de FriendScout24, la relaciones nos sientan muy bien.
Sara había tenido una semana fatigante cuando llegó el viernes por la noche al aeropuerto. '¡Cómo me gustaría que alguien viniera a por mi ahora!' pensó mirando con una mezcla de envidia y nostalgia detrás del tío simpático, que había estado sentado al lado suyo en el avión, y quien ahora andaba hacia la salida cogido de la mano de su novia. 'Bueno, iré a casa, me tomaré un baño caliente y una copa de cava y luego ya veré', pensó Sara consolándose.
En medio de la noche se despertó con un fuerte dolor de garganta. '¡Lo que me faltaba! ¡Vaya fin de semana que será éste! ¡El año pasado no estuve resfriada ni una sola vez! El año pasado aún estaba con Paulo. Pero eso no tiene nada que ver', decía para sí.
Las investigaciones lo demuestran
Hasta mediados de los años 70 en los círculos científicos se pensaba igual. Una enfermedad física se consideraba en gran medida independiente del estado psíquico, hasta que nuevas tendencias en la investigación como la psiconeuroimunología, demostraron lo contrario.
Estar bien acompañado favorece el bienestar emocional
Numerosas investigaciones han demostrado que nuestro bienestar, tanto el psíquico como el físico, depende en gran medida del hecho de si tenemos compañía, o no.
La mayoría de las personas se sienten infelices al estar solos, y en el peor de los casos causa enfermedad. La desagradable sensación de soledad, acarreada frecuentemente por estar solos, nos empuja a buscar compañía. Si el estar en compañía ya es beneficioso para nuestra salud, una relación amorosa lo es aún más.
El amor sirve de amortiguador de estrés
El simple hecho de tener una relación estable o no, repercute en nuestra salud física. Los casados están considerablemente más sanos que los solteros y más aún que los divorciados. Si enferman, se recuperan antes y son dados de alta antes del hospital.
La mayor razón para ello es que las relaciones dichosas nos ayudan a manejar mejor los factores de estrés. De alguna manera constituyen una especie de amortiguador de estrés y previenen así las consecuencias negativas que implica el estrés.
El estrés es la reacción del cuerpo, en cierto modo el estado de alerta, en espera de una situación amenazadora. Se habla en este sentido de una reacción de lucha o huída. Esta reacción de emergencia provoca hipertensión y un ritmo cardíaco acelerado. Aumenta la secreción de adrenalina y cortisol y simultáneamente el sistema inmunológico produce menos células que eliminan bacterias, virus, hongos y otros parásitos.1
Todas esas alteraciones corporales, que experimentamos subjetivamente como palpitaciones del corazón, una cabeza caliente, manos húmedas o una sensación rara en el abdomen, sirven para movilizar reservas de energía y nos ayudan a reaccionar ante un peligro. Porque el organismo humano está predispuesto a reaccionar de manera rápida y repentina a situaciones imprevistas y peligrosas.
Un legado de nuestros antepasados de tiempos remotos que debían estar en condiciones para escapar deprisa y corriendo a un depredador atacante. No obstante, a la larga las reacciones de estrés sólo permanecen inofensivas cuando podemos reaccionar a ellas de forma apropiada. En los tiempos que corren aquello no siempre es posible.
Si el estrés perdura por tiempo prolongado, como suele ocurrir en las personas que andan con el tiempo corto permanentemente, la sustancia física se ve afectada. El sistema inmunológico se debilita y en consecuencia estamos más propensos para enfermedades infecciosas de todo tipo.2
Los casados están más sanos
Las relaciones no pueden impedir los efectos negativos del estrés, pero las buenas relaciones hacen de 'amortiguador de estrés' actuando así de forma preventiva y fortaleciendo después de días agotadores.
El respaldo social de personas cercanas ayuda a asimilar mejor los momentos difíciles en la vida. Según los descubrimientos más recientes, una buena relación incluso aumenta las posibilidades de cura después de una operación de cáncer de mama.
Este patrón se manifiesta especialmente en el así denominado efecto de la viudedad. En parejas que llevan conviviendo muchos años, la persona superviviente suele seguir a su pareja poco tiempo después de que ésta fallezca.
Una revista norteamericana publicó hace unos años un estudio de unas compañías de seguros de vida con el título '¡Cásate!', según el cual, las probabilidades de morir de cáncer pulmonar o de un ataque de apoplejía en divorciados con menos de 65 años, eran el doble de altas que para los casados.
No existe apenas un ámbito en la vida que afecte tan severamente a nuestro contento y nuestro bienestar como una relación dichosa. Y parece ser que una relación feliz no sólo nos hace sentirnos bien, sino que nos sienta bien.
*El profesor Manfred Hassebrauck, catedrático de Psicología Social en la Universidad Wuppertal colabora con FriendScout 24, una web en la que podrás encontrar el amor.