Laura se enfadó muchísimo cuando se enteró de que Álvaro había preparado la cita en un jacuzzi y llegó a afirmar que tenía menos sensibilidad que un caracol y que si la quería verla en bikini se metiera en Internet que tenía muchas fotos. Sin embargo, fue verle, quitarse la toalla y meterse de cabeza a la bañera. La cita una vez más fue perfecta, al principio se limitaron a hablar pero pasados los minutos no pudieron evitar acercarse y juguetear en el agua. Álvaro hace que Laura se sienta muy especial y consigue tranquilizarla nada más mirarla a los ojos.
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