Vicente llegó a la cita con ganas de recuperar la complicidad que tenía con Montse en las primeras citas, pero no se esperaba que la pretendienta estuviera dispuesta a propiciar el contacto físico como fuera. La pretendienta intentó hacerle un par de preguntas antes de dejarse llevar por la pasión. Montse le pidió a Vicente más acercamiento y al notar que el tronista quería ir más despacio, decidió empezar a jugar. Un besito en el cuello, un suplido en la orejita, un abrazo… El ambiente se empezó a calentar y aunque, Vicente se controló, ambos salieron de la cita con un buen calentón. Montse tiene claro que en la próxima cita si él no la besa, ella se lanza.
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