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"He visto que no vas a dar más de sí"

La tercera cita de Antonio y Rebeka fue bastante tensa. El tronista quería conocer de verdad a la pretendienta pero ella no se dejaba. El torero estaba cansado de tener que llevar el peso de la conversación cuando estaba con ella y no la veía lo suficientemente madura como para mantener una relación con él. Por eso, y tras pensarlo, decidió que, dado que veía que no iba a llegar a nada con ella, lo mejor para los dos era que se fuera.
En su tercera cita con Rebeka, : "Quiero hablar muy seriamente contigo. Quiero que te pongas las pilas al máximo. Te veo en el plató que lo pasas mal y esa situación me incomoda". Ella le contestó, pero su respuesta no tenía mucho que ver con las palabras que le acababa de decir su tronista: "Como a mí siempre me han tratado bien siempre, pues yo me he acostumbrado a tratar bien a la gente, y entonces, digamos, que me cuesta que me salga de dentro esa parte mala". Antonio entró directo a matar
Antonio le dijo que no le había pedido que fuera mala y le explicó que en la televisión las cosas se decían de una forma algo extrema, algo que a él le gustaba "Porque así veo yo tu reacción". , y aseguró: "A veces me callo, porque digo, como suelte una de las mías...". El tronista le dijo que no debería callar y le preguntó qué era lo que la movía a estar en el programa. La pretendienta respondió: "Tengo muchas ganas de conocerte, porque veo algo en ti especial y reúnes muchos requisitos que yo busco en una pareja: una persona seria y comprometida, que sea un caballero como tú. No sé, creo que tenemos muchas cosas en común y me gusta mucho como eres". Rebeka le dijo que con su familia y con sus amigos era muy extrovertida y tenía mucho carácter
El torero le confesó que desde el primer día que la vió le gusto, pero ahora que la conocía mejor creía que le faltaba madurez para mantener una relación de pareja con él, y añadió: "Veo que en cuanto yo no llevo el peso de la conversación, nos cuesta mucho trabajo dialogar". Rebeka volvía a lo mismo, le repitió que le gustaba y que quería demostrarle como era, pero que las cámaras la cohibían y no la dejaban hacerlo, y sentenció: "Te puedo asegurar que si me conoces un poco más te sorprenderás". Antes de terminar la cita, Antonio fue muy claro con ella: "Vamos a hacer una cosa, déjame que me lo piense, tú te piensas también mis palabras. Porque ni quiero que tú pierdas el tiempo ni tampoco quiero que ocupe una silla una chica con la que yo no pueda avanzar".
Tras la cita, Antonio fue muy sincero y reconoció que la cita había sido muy triste. "Tengo que llevar yo el peso de la cita. Eso no me gusta, porque si no, al final, va a pasar un día y otro día y no voy a conocer de verdad a Rebeka". Además reconoció que no quería que Rebeka estuviera más tiempo en el programa. Rebeka estaba sorprendida por la actitud del tronista: "Creo que le piensa que me viene grande la tele y que delante de las cámaras no sé desenvolverme bien", y se percató de que era una cita de ultimátum.
Ya en plató, , pero el tronista que estaba un poquito harto le aclaró: "Lo que sé de ti ahora es lo mismo que sé desde el primer día, y he visto que no vas a dar más de sí", y añadió: "¿Qué hago, te dejo ahí que ocupes una silla y no te doy citas porque me interesa mucho más quedar con Luz o con María, Carmen o Elisabeth? Entonces he estado pensando y considero que no es justo que estés ocupando una silla que, a lo mejor, puedo tener por lo menos la oportunidad de conocerla". Rebeka dijo que se había sentido presionada por Antonio