Si no te ha quedado claro, te lo puede decir en chino. Risto Mejide escupe verdades a la cara de cualquiera que se le ponga por delante. Ese ha sido el papel que le ha hecho triunfar en televisión, pero no ha sido el único que ha desempeñado en su vida, sino uno más y bastante discreto a juzgar por su currículum. Pues sólo como una auténtica proeza se puede definir el haber estudiado chino, como es su caso, o haber terminado sus estudios de Dirección de Empresas en la Universidad de Barcelona (ESADE) y dar clase en una facultad adscrita a la Pompeu Fabra.
Apasionado de la música, era voz y teclista del grupo catalán Om -No confundir con la banda homónima de jazz rock de los años setenta y también catalanes-. Su formación mezcló estilos diversos durante los noventa, pero no duró más de un año. De hecho, él mismo reconoció entrevistado en El Mundo que sus compañeros triunfaron en la música justo cuando él abandonó el grupo. En sus palabras: "me nominé". Sin embargo, una década más tarde, volvieron a coincidir cuando Risto les llamó -se trata de los Pinker Tones- para grabar el disco de Labouat, la obra que produjo con la 'triunfita' Virginia, su predilecta de Operación Triunfo 2008. Pero este disco, como los episodios más sonados de su biografía, no es más que una gota de agua en el océano. La carrera de Risto Mejide es mucho más amplia que eso.

Risto, por una vez sobre el escenario. Años 90, Barcelona, grupo 'Om'.
Britney Spears, U2, Radiohead, Lou Reed... son solo algunos de los clientes que han solicitado su asistencia cuando trabajaba en el mundo de la publicidad. Su hoja de servicios es la de todo un galáctico. Siempre ha trabajado para los mejores: Bassat Ogilvy & Mather, Saatchi & Saatchi, Leagas-Delaney o Euro RSCG. Además, no triunfó en la música pop, pero compuso jingles para anuncios; no triunfó en la música pop, pero trabajó como arreglista en álbumes de Luz Casal y ha colaborado con el emblemático productor Paco Trinidad. Por no hablar de sus años como tertuliano de Luis del Olmo y colaborador de Julia Otero.
Ha enseñado durante años la asignatura 'Vieja creatividad para la nueva economía'. En pocas palabras, enseñaba a llamarle al pan, pan, y al vino, vino.
Su visión es clara y meridiana y no la esconde. No en vano, en la Universidad ha enseñado durante años la asignatura 'Vieja creatividad para la nueva economía'. En pocas palabras, enseñaba a llamarle al pan, pan, y al vino, vino. Sólo en una ocasión se ha contradicho, cuando dijo en El País, "Si me ofrecieran un programa, diría que no. Soy idiota, pero no suicida". Ya ha tomado la cicuta. Su nuevo programa en Telecinco, G-20, un espacio para él solo, es ya una realidad. Hace lo que más le gusta, cantar las verdades del barquero. Pero no con jóvenes promesas, sino con personalidades destacadas.
Y mientras esta nueva aventura escandaliza a propios y extraños y encandila a la mayoría, Risto puede seguir comprobando tranquilo cómo sus obras van sumando ediciones. Dos libros ha escrito, 'El pensamiento negativo' y 'El sentimiento negativo' que van por la undécima y segunda edición, respectivamente. Y así, hasta la extenuación, que él definió así en su primera obra: "morirse es igual que tirarse un pedo: un proceso individual e irreversible".











