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Telecinco.es Rojo y Negro
ANNE HATHAWAY:

Siempre del lado del débil

 
Foto    de 

ÁLVARO GONZÁLEZ

Los caminos del señor son inescrutables. Esto es lo que debe pensar Nacho Abad cuando comprueba que se ha consagrado en la profesión como periodista de sucesos. Nunca fue su intención. Reconoce que ha terminado trabajando esta materia por casualidad. "Estuve en muchos sitios, la verdad es que he hecho de todo y me terminé especializando en esto sin buscarlo, fue completamente casual".

De hecho, su primera vocación fue la de fotoperiodismo. A los 18 años se gastó todos los ahorros en irse a la guerra de Yugoslavia por su cuenta y riesgo. Una decisión tomada por la "inconsciencia" propia de esa edad, confiesa, pero una experiencia muy enriquecedora.

Explica que allí presenció tiroteos por todos los lados, aunque no tenía miedo: "cruzábamos las calles a pecho descubierto... en una ocasión, pasando de una zona croata a otra serbia nos dispararon a nosotros como advertencia". Salió de aquello con un nivel de estrés importante: "agotado". Y lo más importante, un tanto más maduro y consciente: "no lo volvería a hacer", asegura.

Esas fotos las vendió en algunos periódicos y así comenzó su periplo por los medios. Hizo mucha radio, estuvo en Europa FM, Radio Voz y Onda Cero, y lo que más aprendió durante aquella etapa es la precariedad con la que trabajan en muchas ocasiones los periodistas. De ahí su primer libro, 'Diario de una Becaria', donde repasó en clave de humor la situación de los jóvenes que firman contratos de aprendizaje: "en aquella época trabajaban 18 horas al día, muchas veces gratis... ser becario es, rigurosamente hablando, una putada mayúscula".

Flechazo con Ana Rosa

Entonces llegó Ana Rosa. Con la diva de la televisión matutina tuvo tanto amor a primera vista como una relación larga, fiel y duradera. Hizo una prueba para ella y, antes de que acabara, le dijo que no se preocupase, que le iba a contratar. Gracias a ella ha llegado a ser el periodista de sucesos más prestigioso de España en televisión.
Ha llegado, incluso, a ser invitado a foros donde policías, investigadores y periodistas se han puesto de acuerdo para desempeñar su profesión sin estorbarse.

Lo que expone en estos encuentros es esencial para desarrollar su trabajo sin tacha. Son sus principios: La noticia siempre tiene que ser posterior, nunca hay que dar datos de procesos investigación en marcha y es imprescindible guardar un respeto absoluto a las fuentes.

Marcado por el caso de Dolores Vázquez

Para él es fundamental trabajar con rigor y datos exactos. Entiende que así se realiza un bien social: "hay que tener en cuenta que los sucesos son una información muy importante, a raíz de ellos se cambian leyes y desde un medio se puede ayudar a muchas familias". No en vano, lo más gratificante que le ha pasado en su carrera es haber llevado el caso de Dolores Vázquez, la mujer encarcelada y posteriormente exculpada del asesinato de Rocío Wanninkhof. "Es muy gratificante ayudar a que se haya esclarecido la verdad", aduce.

Pero el día a día de la crónica negra también puede resultar aciago. Nacho confiesa que tiene que desdramatizar la información que trata. "Ponerse una coraza". Si no, "terminaría de psiquiatra. Hay casos que traspasan y te afectan, a veces no podemos resolver los problemas de la gente, es importante que no te afecte porque tienes que tener una vida normalizada fuera del trabajo".

El deporte es su pasión

De no dedicarse a los sucesos, le gustaría ser periodista deportivo. Es más, no habría nada que más le gustase que quedarse en paro por falta de noticias de este género. Sin embargo, esto es así. "Las informaciones negativas, crisis y guerras, por ejemplo, son noticia. Lo malo es noticia. Este periodismo es una labor social y hay que hacerla, no podemos hurtarle la información al espectador porque sea dolorosa".

Mención aparte merece el contrapunto con el que Nacho equilibra la balanza. Por el día, trabaja con el lado más oscuro de la sociedad, pero en su tiempo libre es dinámico y vitalista. Realiza incontables actividades lúdicas. Desde bailar tangos a patinar sobre hielo, pasando por el tenis y su mayor afición, la lectura. Devora novela negra y literatura histórica.