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"Ángel Cristo nunca terminó de creerse que estaba con una mujer como Bárbara Rey"

Juan Cuesta, fotógrafo de cabecera de Ángel Cristo y Manuel Carrero, amigo del matrimonio, han analizado las causas de la decadencia del célebre domador. Para Manolo Carreño, que pasó muchos años al lado de Bárbara Rey y su marido, el gran problema de su vida fueron los celos. Según ha explicado, a su juicio, Ángel Cristo nunca terminó de creerse que hubiera logrado a una mujer tan espectacular como Bárbara Rey.
Por este motivo, fue siempre un hombre muy celoso. Y de ahí, ha continuado Carrero, surgió su adicción a las drogas. El momento en el que se inició fue, ha contado, en una época en la que Bárbara volvió a los escenarios y él se quedaba en el camerino, se aburría y encima le carcomían los celos. Esa fue la puerta de entrada en su adicción a la cocaína.
A raíz de este problema, llegaron episodios lamentables con su familia. En una ocasión entró en el Bingo Canoe de Madrid con una pistola buscando a su mujer, otro día la abofeteó en el despacho de la directora del colegio de sus hijos y también la echó un día de casa a y en camisón, sin nada que ponerse, cuando residían en la Moraleja.
Recuperar a sus hijos
Sin embargo, ha señalado Juan Cuesta, en los momentos de lucidez que le permitía su adicción a la cocaína, él siempre decía que iba a recuperar a sus hijos y le echaba la culpa de sus males a su mujer, que "le había jodido la vida". Además, este fotógrafo ha subrayado que Ángel Cristo sufría una enfermedad degenerativa por la que "se le solidificaban los huesos" y él decía que fumaba cocaína para calmar los dolores.
Incluso, el Programa de Ana Rosa reveló horas después de su muerte que tenía planes para volver al circo en verano y rehacer su vida.
Buen amante
Malena Gracia, por su parte, también ha querido dejar claro que Ángel Cristo era un gran amante y que a ella, que sólo tenía 18 años cuando estuvo con él, nunca la trató mal. Si bien a veces vio cómo le hablaba de mal a Bárbara Rey o cómo consumía cocaína.
La decadencia
La parte más triste la ha puesto Kiko Matamoros, que ha hablado de sus años de mayor decadencia recordando un par de escenas lamentables. Una ocasión en Zaragoza, donde se enteró de que Ángel Cristo se hacía con piezas de 25 gramos de cocaína para encerrarse en un hotel durante cinco días a consumir junto a un joven toxicómano con el que tenía relaciones sexuales. Más adelante, en Oviedo, le contaron que había aparecido "completamente abandonado, vestido con harapos, oliendo mal" y que le pidió prestado 200 euros a un conocido para comprarse "un par de gramos y metérselos del tirón". Una última época en la que se encontraba "desnortado y perdido".
Con todo, Bárbara Rey colocó en su tumba una emotiva corona de flores y le dijo a Manuel Carrero que la muerte del padre de sus hijos le había afectado más de lo que imaginaba.