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Carmen de Mairena: "Me hubiera gustado tener un hijo, pero le hubiera dado vergüenza"

"Los hombres no te fíes de ellos ni aunque los veas llorar, que cada lágrima que lloran son palos que te echan". Éste es el recuerdo que guarda Carmen de su relación con un hombre por el cual cambió de sexo. No es una opinión distinta a la que guarda del género masculino en general: "Los hombres me han robado, me han estafado...".
Todo desde el desencanto de alguien que asegura haber gastado parte del dinero que ha ganado en el espectáculo en ayudar a los demás: "Si tuviera que decir la verdad... he ayudado a mucha gente, a pobres a ancianas. Incluso a algún drogadicto para quitármelo de encima porque eso da hasta pena, por no decir asco".
El caso es que, pasados todos estos años, ahora Carmen reconoce que tiene miedo a la soledad. Y que le hubiera gustado tener un hijo, pero que le hubiera dado vergüenza por lo que es. Algo que ya sucede, según ha confesado, con algunos miembros de su familia, que le quieren, pero que se avergüenzan.
Su etapa en la prostitución
Además, Carmen ha recordado el momento en el que decidió ponerse implantes de silicona en el pecho. Fue cuando, ejerciendo la prostitución, se encontró con un chico que se quejó de que al ver que no tenía pechos, se quejó de que era un hombre disfrazado. Desde ese día se puso hormonas y se le "volvió loca la cabeza".
El caso es que le habían dicho que sin pecho no iba a trabajar nada. Y le gustaba. Contrapronóstico, ha reconocido que en sus años en la prostitución se lo pasó "de puta madre". De hecho: "Me iba con los chavales guapos. Con los barrigones no. Cobraba 500 pesetas. El día que más, 2.300 pesetas".
El día a día ahora
Por otro lado, Carmen ha lamentado que no es una persona feliz. Que alrededor sólo ve "falsedad, malicia, hipocresía". Y que su día a día a es muy sencillo. Se levanta, se pone la peluca y se maquilla y, o ve la tele -ha confesado que ve Sálvame- o se sienta en la rambla.