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As de damas

Jorge Javier Vázqueztelecinco.es

La carrera de Jorge Javier Vázquez no hubiese sido la misma si no se hubiese encontrado por el camino con sus tres damas de cabecera, con permiso de Paloma San Basilio, a quien idolatra. Si es cierto que cada maestrillo tiene su librillo, el ahora rey de la prensa rosa española ha sabido empaparse desde el principio de algunos de los mejores capítulos de Ana Rosa Quintana , Maria Teresa Campos y Carmen Alcayde y conjugar después toda la destreza comunicativa de estras tres señoras televisivas con dosis propias de afilada mala leche en directo.

Con la primera se desvirgó televisivamente. Fue en 'Sabor a ti'. Tuvieron un affair apasionado desde el primer día, cuando él salió a comentar 'tête á tête' fiestas y corrillos y ella se desternilló de risa ante las ocurrencias del chaval de Badalona. La cautivó de por vida al beber de su zapato de tacón y desde entonces son amantes intermitentes.
Cómplices y amigas
Más crecidito llegó a los brazos de Maria Teresa, que lo acogió en su regazo y le cedió una silla, a la derecha, en su 'Día a Día'. Vázquez y ella pasaron una buena temporada riéndose de las mismas cosas, luego no, y últimamente parece que están recuperando aquel buen humor de antaño.
Con la tercera le costó más. Nada de flechazos inevitables como con las dos anteriores. En realidad, cuando arrancó 'Aquí hay tomate' no podían ni verse pero, bala a bala, Alcayde y Vázquez consiguieron por fin complementarse y llegaron a forman un matrimonio consolidado, de esos que se conocen mucho y saben cuando es mejor callarse porque el otro tiene el día cruzado.
Líder de audiencia

Quizás ha influido que Jorge Javier nunca ha negado tener 'madera de cotilla' y consigue empatizar rápidamente con el lado más frívolo de cada cual. Su padre hubiese preferido sin embargo que hubiera elegido 'una profesión más seria', como ingeniero o médico, y él incluso accedió a estudiar filología hispánica en vez de periodismo e intercalar el 'Lecturas' con  Proust , Wilde y Cervantes, pero al final la cabra tira al monte y aquel chaval sarcástico y tímido se dio cuenta en su primer año como profesor de que lo suyo iba definitivamente porotros derroteros y cambió de carril. Comenzó enseguida a firmar colorín en 'Pronto', pero el cuerpo le volvió a pedir marcha y se trasladó a Madrid como avanzadilla en la capital de la revista. Su primer sueldo rondaba las 200.000 pesetas (del 95).
Polifacético rigor
Otra de las claves de su éxito televisivo tiene que ver con que los famosos son para él "elementos de trabajo", de modo que no cuenta con amigos dentro del gremio. A partir de ahí, las puntillas se clavan por igual ya sea torero, cantante, actor o ex.  Dejar con la boca abierta al espectador y hacerle reír son parte de un mismo proceso, que el programa ha sabido explotar al máximo y que ha exportado a 'Hormigas Blancas', espacio que también presenta Vázquez. Claro que tanto hablar del revés tiene un envés y el presentador ha tenido que probar en sus carnes un chupito de metralla. Se tomó un par de copas de más el día del Orgullo Gay, le grabaron y se armó el desfile.
¿Su reacción? Deportividad y calma griega. Exigente, crítico y autocrítico, Jorge Javier distingue dentro y fuera del foco, entre la calurosa información más arriesgada y la baratura del insulto gratuito. Lo primero, lo practica con maestría. El segundo ejercicio prefiere dejarlo para quienes no tienen otro 'talento'.
El éxito de 'Sálvame'
Con el fin de 'Aquí hay tomate', comenzó un período de descanso del que el presentador pudo salir gracias a 'Sálvame'. Un programa que conducía en un plató al que apodaban "bombonera" y que se emitía en late night tras 'Supervivientes'. Su primer objetivo fue comentar el reality desde otro punto de vista pero, pronto, el presentador y sus colaboradores demostraron que 'Sálvame' necesitaba más tiempo y espacio.
Así, llegaron a las tardes de Telecinco llegando a ocuparlas casi al completo durante los más de 600 programas que han emitido. Muchos dicen que han reinventado los programas de televisión, donde las fronteras del plató no son límites, ninguna llamada en directo es imposible y las lágrimas y gritos están a flor de piel. El gremio ha reconocido este nuevo género premiando a Jorge Javier en 2009 con el Premio Ondas al mejor presentador.