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Vidas vigiladas

En una de las múltiples fiestas en casa de los señores Cortés, Cata comienza a vigilar a su marido. En su despacho guarda un ordenador con información importante sobre sus cuentas bancarias,... Ella le espía y Cortés lo sabe. Ella disimula para no levantar sospechas, "ya han llegado todos los invitados".
"Me vigilan. Tengo miedo".
Torres y Cuesta
Los inspectores explican a Duque que han tenido que implicar a Cata. Ellos saben cómo Cortés blanquea el dinero pero no tienen datos suficientes para incriminarlo. Duque les explica que el esposos de Cata guarda un ordenador con toda la información en una caja fuerte, pero les dice que él va a coger ese ordenador. Torres sabe que sólo tiene acceso Cata al portátil. Pero el narco no está dispuesto a que su amada corra peligro en esa casa. "Ese ordenador lo voy a coger yo, ella está fuera de esto, te lo dije una vez y no te lo repito. Se está jugando su vida por tu p... culpa" afirma Duque. El inspector le avisa que mida sus movimientos, si cometen un error peligrarán más sus vidas.
Al día siguiente, Cata tiene que asistir al funeral de Esteban, el hombre que actuó como testaferro para blanquear el dinero de los negocios sucios de Cortés. Extrañamente ha muerto. Cata, Martínez, Cortés y su hermana van a estar todo el día fuera de la ciudad por este motivo. La joven en un momento de despiste de Salvador avisa a Duque por teléfono, es la ocasión perfecta para entrar en la casa y así sustraer el portátil. Sara también advierte a Duque de que la casa está sola, pero 'casualmente' un conductor sale disparado con su coche y atropella fuertemente a la sirvienta, dejándola casi sin vida. Más tarde muere en el hospital. Cata sabe en todo momento que no fue un accidente lo de su amiga, en una zona residencial ir a esa velocidad no es circunstancial.
Además, Catalina durante el entierro recibe una llamada a su móvil, es un vídeo de los alrededores de la casa y del coche de Duque. Alarmada avisa de nuevo al narcotraficante, alguien les vigila, les controlan, observan sus movimientos. Quiere que se vaya de la casa, todo era una trampa, el portátil era un truco para pillarle. Cortés ha estado siguiendo sus pasos.