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El perdón de Fina

Fina, desesperada por el robo del camión, se presenta en casa de Cortés para pedir ayuda a su hija y se encuentra con la negativa de la joven. Fina no entiende porqué se comporta de esa forma con su familia. Al día siguiente inventándose un excusa se acerca al barrio para hablar con su madre y contarle los verdaderos motivos de esa negativa, no es feliz con Miguel, le falta su madre.
Cata:
Fina: S i has venido a disculparte no hace falta. Anoche ya me dejaste muy claro que tu familia no te importa.
C: Déjame explicarte.
F: Paula está a punto de tener un bebé, tu sobrino. Qué vamos a hacer para criarlo sino tenemos nada. Tú eras la única que podía ayudarnos, pero no has querido arrimar el hombro por nosotros.
C: Tú misma me enseñaste que a veces las cosas no son lo que parecen.
F: También te enseñé que hay gente que no cambia nunca. Mira Catalina, tú ya tienes todo lo que querías. Eres una mujer feliz y casada, tu marido te da todo lo que yo no pude darte. Mira tu ropa, tus zapatos... Yo no puedo ni imaginar lo que valen esos pendientes, no te falta de nada.
C: No es verdad, me faltan las cosas más importantes, me falta un hogar, me falta una vida normal, me falta mi hermano. Me faltas tú. Mamá yo, yo no soy feliz con Miguel.
F: Lo siento Catalina. Yo no sabía nada de eso y anoche parecías tan feliz, aunque supongo que a veces uno sólo ve lo que quiere ver.
C: No quiero que te preocupes. Si te cuento todo esto, es porque me duele que pienses que no te quiero ayudar, para mí mi familia vale más que un camión lleno de ropa. Pero si no le he pedido ayuda a mi marido es porque las cosas no van bien entre nosotros.
F: Perdóname por haberte dicho todas esas cosas.
C: Te ayudaré a encontrar el camión.
F: No, no quiero que tú hagas nada. Vamos a dejar todo en manos de la policía.
C: Mamá quiero hacerlo, de verdad. Y ahora me tengo que ir.
F: No te vayas. Quédate un poquito más. Voy a preparar un café.
C: No puedo. Si llego tarde se enfadará.
F: Ten mucho cuidado hija.
C: Toma, mamá. Véndelos y tendrás lo suficiente como para ir tirando.