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Daniela sufre un ataque de ansiedad

Después de las nominaciones del jueves, las cámaras nocturnas captaron algo que Daniela Blume no quería que se viera: una crisis nerviosa. La periodista y sexóloga había derrumbado. No podía más. Los consuelos de Maite no eran suficientes. Febril y llorosa, pedía por favor que la ayudasen a salir.
"Por favor, sacadme de aquí. Y se acaba el puto juego y la puta mierda. Lo siento por defraudar a la gente, pero no puedo más, si alguien quería que me derrumbara, ya está, me he derrumbado".
Maite la consolaba diciéndole que sí que podía. Que la iba a dar un par de bofetadas como no espabilase. Pero Daniela, definitivamente, no podía con su alma. "Piensa en todas las cosas bonitas que tienes en tu vida, por Dios, esto no es más que un juego", decía Maite, a lo que Daniela replicaba negándola: "no me han enseñado a estar aquí ni lo he aprendido nunca".
Ultimátum a la audiencia
Después, la atleta tuvo hasta que acostarla y exigirle que se dejase de tonterías porque le iba a subir la fiebre. Al final, no hizo falta que llegase el médico. Pero al día siguiente la Blume seguía en sus trece: "si no salgo de aquí vas a pasar algo muy malo".
Además, Daniela está decepcionada. Considera que Cuca la traicionó cuando le dio el beso de Judas: " Debería haber estado hasta el final con nosotros". Ivonne, por otro lado, no cree a la sexóloga. Piensa que hace teatro "no tengo ni por qué creerle, no me afecta si no la creo, es un llanto...".
Matías dice que intentó ayudarla, pero no se dejó: "no me voy a vovler loco", sentenció al respecto.
Ayuda para salir
En el debate de Supervivientes que presenta Daniel Domenjó, la tía de Daniela, Cristina Mezcua, pidió ayuda a la audiencia para que de una vez por todas la ayuden a abandonar la isla: "que la voten, quiere salir. no es alegre su situación, no es divertida".
Para Miriam Sánchez, hay una "contradicción constante". Quiere irse pero quiere quedarse: "Ha perdido todo el sentido del humor, los pechos, y su sensualidad".
El conde Lecquio es más comprensivo: "La angustia es cierta. Creo que quiere irse. Creo que una cosa son los mareos y otra la discreción. Estas cosas se pueden hacer con mucha dignidad o ganas de montar el espectáculo, como es este caso". Aunque el conde también dijo que quisiera dar pena, "diría dos veces que se quiere ir, no doscientas".