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Guille se come los mangos de la discordia

Guille se expresa de una forma muy peculiar que muy pocos comprenden. Los compañeros interpretaron como una ofensa y un gesto de egoísmo, que el triunfito no compartiera los mangos que le quedaban y encima se jactara de ello.
En Wild Cay la comida que se consigue es de todos y entre todos se comparte... al menos de momento. Comiéndose sus propios mangos, con premeditación y alevosía, Guille ha dado un golpe al orden establecido. Algo que los compañeros no podían consentir.
A la mañana siguiente, el consejo de los Supervivientes esperaba a Guille para hablar con él muy seriamente: "aquí tenemos que compartir todo todos", le reprochó Malena. Le mostraron el ejemplo de Trapote, la perfecta, que ofreció al grupo los mangos que había traído de la selva.
Pero Guille no se apeaba del burro: "No me ha parecido ninguna actitud egoísta, y si tenéis cualquier problema nominarme", propuso desafiante. Puede que no haga falta, ya que esta semana ya está nominado y, como dice Malena, "el publico decidirá" sobre su actitud.
Abierta la caja de los truenos, Guillermo le confesó a Trapote su malestar. No ve justo que ellos dos tengan que compartir sus mangos cuando, según el, los anónimos  también hacen grupos para comer.  Concretamente el muchacho se queja de un pescado enorme que trajo y del que no le tocó ni la raspa.
Pero Guille no es el único  en la picota. Su amigo Perdi también defraudó a sus compañeros cuando se enteraron que había cogido mangos sin avisar a nadie. Y el castigo por el robo de comida es la nominación.