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Leo y Ojani rumbo a Cayo Gallo

Los supervivientes a pesar de haber ganado la prueba de recompensa de esta semana, se muestran enfadados porque la organización decidió que debían ir a buscar lo conseguido a otra playa, Cayo Gallo, en un pequeño cayuco que sí les entregaron en el acto.
Los elegidos para desplazarse hasta Cayo Gallo han sido Leo y Ojani. Está claro que espíritu aventurero no les falta y han aceptado con muchas ganas este nuevo reto que les hará regresar a Playa Uva con nuevos alimentos o enseres que mejoren su calidad de vida en Honduras.
La pareja elegida se puso manos a la obra con su nueva aventura sin tener demasiado en cuenta las adversidades climatológicas que les podían dificultar la tarea, y así fue. Cuando se propusieron colocar el cayuco en la orilla para remar sin parar hasta Cayo Gallo, se dieron cuenta que la rudimentaria barca era realmente inestable y, además, el oleaje del mar era bastante fuerte. Tras luchar contra las olas del enfurecido Mar Caribe, Leo y Ojani se las veían y se las deseaban para emprender rumbo hacía la playa que les hara mejorar su estancia en la isla.
Por fin consiguieron controlar las olas y uniendo sus fuerzas (que, por cierto, músculos no les faltan... y vaya músculos) pudieron remar el inestable cayuco hasta su destino. Una vez en tierra firme, encontraron su recompensa dentro de una caja. Nerviosos fueron hacía ella para ver que habían conseguido. Esta vez se han hecho con otra botella de aceite y confibra.¿Fibra?, se preguntarán. Resulta que la mayoría de los habitantes de Playa Uva están sufriendo un grave estreñimiento debido a la ingesta única y prolongada de cocos. Esperemos que la fibra haga su efecto.
Y después de un duro día, Ojani y Leo volvieron al que es ahora su hogar. Todos sus colegas de supervivencia les agredecieron mucho el desplazamiento para conseguir la recompensa, hay que tener en cuenta que el remo provoca  un gran desgaste físico y en las condiciones alimenticias en las que se encuentran no están para realizar demasiados esfuerzos, pero el juego y la vida es así: quién algo quiere, algo le cuesta.