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Maite: "Llegué a un pacto de silencio para no contar lo del mechero y no quise traicionarlo"

Christian Gálvez: ¿Has echado de menos a mucha gente? Vas a poder abrazar a tus niñas...
Maite: Sí, la verdad es que la añoranza es dura. Lo más duro.

C.G: ¿Cómo fue tu paso por el programa? 

M: Se lo recomiendo a todo el mundo. Se pasan momentos difíciles de hambre. La soledad cuando estás solo se lleva relativamente. La convenvencia a veces no es fácil. Pero la experiencia en sí es maravillosa.
C.G: ¿Y el el hambre? M:

Cuando pasas hambres, cosas que no pasarían de ser una mera anécdota, se maximizan. Cuando tienes más de cuarenta, con una vida más que normal, es una vida tan bonita y tan gratificante que no encuentro nada negativo.

C.G: Te derrumbaste en Playa Uva...

M: Hemos llegado a una relación tan estrecha... Santi pagaba lso platos rotos conmigo. Daniela estaba atacada. Y yo pensaba: 'Concholís, que también puedo salir y no pienso en mí y me estoy comiendo los malos momentos de los demás.

C.G: ¿Por qué no reconociste que el primer fuego se hizo de forma fraudulenta?

M: Yo seguía en concurso. Llegué a un pacto de silencio. Pensé que seguía fiel a ese pacto porque lo había prometido. Una vez que dije que no, que estaba pensando que debía mantenerme fiel a mis principios. Al volver en el avión me dijeron que habían dicho que sí. Pero pensé que si fuera lo estaban manteniendo, les dejaba mal.

C.G: Dicen que eres la que menos ha colaborado.

M: Al principio éramos muchos y había pocas cosas que hacer. Unos estaban dedicados a la pesca, yo buscaba cangrejos, Yolanda cogía caracolas. He colaborado con Daniela en el tema de la cabaña. Si entrábamos unos a pescar con el cebo que había, luego no se podía pescar. Dejamos el protagonismo de la pesca.
C.G: ¿Y los terremotos?
M:
Siento mucho que el susto se lo hayan llevado los españoles. En el primer terremoto estábamos Ivonne y yo tumbadas. Cuando se rompen las cosas en tierra firme es peor. Nosotros estábamos durmiendo y cuando te das cuenta, duró solo cincuenta segundos, y dijimos 'esto se está moviendo'. Pero pasa. Y nos íbamos a acostar y llegó el cámara de noche y por seguridad nos evacuaron. No éramos conscientes de la gravedad del terremoto. Escuchamos con la gente del lugar, que tenían una radio, que había habido cortes de luz y de agua.