Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sonia y Malena mutan de divas a 'robinsonas' y sorben cabezas de pescado para sobrevivir

Ya lo han intuido sus compañeros nada más llegar: "¡Qué raras sois en persona!". Sonia y Malena, divertidas y ajenas a las críticas constructivas, están mutando a buen ritmo en auténticas naufragas televisivas. Las dos rubias se quieren quedar y han decidido dejar a un lado su imagen de divas para lanzarse al mundo del sobrevivir 'casual'.
Comida gourmet
La comida ha sido la gran prueba de fuego para las chicas, más similares cuanto más tiempo pasan en compañía mutua. Amantes de las ensaladas y las viandas bajas en calorías (en Madrid), nunca se hubiesen imaginado que iban a rogar por incluir en su menú alimentos ricos en sabor y potencia... sea del tipo que sea.
Para ir abriendo boca, una cabeza de pescado que han chupado y sorbido con ansia y fruición. No hay espacio para remilgos en la isla, ni rincón para deshechos en los cocos que hacen las veces de cuencos. Sorbo a sorbo, han ingerido fluidos, carne y ojos.
Recomendaciones estéticas
Con todo, la parte de la convivencia volcada hacia el exterior es el tema que peor llevan Malena a Sonia. Con los labios abultados, la coleta llena de bollos y cero maquillaje en el rostro, las chicas han hecho un pacto: "Tenemos que ser una el espejo de la otra, porque no os podemos ver", ha explicado Malena a Sonia: "No te preocupes, yo te diré qué aspecto tienes", ha respondido Sonia a Malena.
Quien sabe si su ímpetu en cuestiones de belleza les llevará a mirar el reflejo en el mar, cual Narciso en el lago versión caribeña. O a fijar la mirada en el objetivo de la cámara que les acompaña en sus quehaceres diarios, que pasan por pescar, limpiar y recolectar moluscos: "¡Mira! Tiene forma de ostra!", ha exclamado Sonia en un conato de reminiscencia chic. La autosugestión ha hecho que donde hubo lapa, haya ostra.
Lucha contra los animales salvajes
Con todo, los animales de la jungla no saben de esfuerzos anticeluliticos o cremas reafirmantes y la han tomado con Sonia. "Creo que me ha picado algo, ahora me lo miro", ha dicho la joven presentadora de call-show saliendo del agua, compungida por el esfuerzo de la pesca y el riesgo de estar herida.
"Me pica un montón", ha añadido, enseñando a todos sus compañeros supervivientes los bultitos emergentes de sus posaderas. Tras varios minutos, parece confirmado el ataque: Una medusa ha posado sus tentáculos en dicha zona. Quizás estemos ante el comienzo una nueva terapia anti flacidez.