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Laura y su avaricia, Alejandro y su mala suerte y... ¿el santo Iván? ¡Jaleo en la subasta!

Los supervivientes se han sometido a la subasta y han pujado para conseguir un premio secreto, casi todos comida. Todos tenían de máximo 500 lempiras para gastarse y Lara Álvarez solo les daba una pista para que ellos pujasen. Alejandro Caracuel ha sido el que más ha pujado por un plato oculto que iba acompañado de una copa de vino. Esta puja ha sido una de las más reñidas y cuando ha descubierto que era un plato de crudités Laura no ha podido evitar alegrarse de que ella no lo haya cogido con un maleducado comentario. A continuación, Lara ha hecho que sin querer dejaba ver un plato que tenía hamburguesa, sándwich y patatas y ha pujado el máximo. El problema es que la codicia le ha perdido y cuando Lara ha destapado el plato era todo de plástico excepto las patatas. Por otra parte, Iván ha pujado por la última sorpresa y se ha llevado el premio poder intercambiar entre sus compañeros los premios y cambiar el suyo. Por eso, el extronista le ha devuelto a Alba la jugada y le ha cambiado la tarta y las chuches que tenía ella por la mazorca que había ganado él.