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Anna, despreciada por su propio hijo

Tras pasar un tiempo en italia junto a su amante, Anna regresa a San Petesburgo para reencontrarse con su hijo. El pequeño Seryozha cree que su madre ha muerto, por lo que se lleva una gran alegría al despertar y encontrarla junto a su cama. Pero la alegría no le dura mucho tiempo, ya que el pequeño se enfurece con ella cuando le dice que tiene que marcharse sin él.