Finlandia, última parada europea de momento para Puigdemont. En Helsinki le ha pillado la reactivación de su orden europea de detención, anoche la recibían las autoridades finesas. Su abogado en España Jaime Alonso Cuevillas ha dicho que el expresident se pondría a disposición de las autoridades finesas. 

Cinco meses han pasado desde su huida a Bruselas. Tras su marcha la jueza de la Audiencia nacional Carmen Lamela pidió su extradición a las autoridades belgas y se inició un proceso. Posteriormente el juez del Supremo Pablo Llarena decidió dejar la orden en suspenso y no la activó cuando Puigdemont salió de Bélgica en enero para irse a Copenhage aunque la fiscalía se lo pidió. Llarena alegó entonces que no era el momento. Ahora el magistrado cree que sí, que el momento ha llegado. Ahora hay un auto de procesamiento, una argumentación detallada de los hechos y de los delitos presuntamente cometidos. A Puigdemont se le acusa, entre otras cosas, de rebelión, un delíto que sí tiene un equivalente en la legislación finesa penado allí con entre uno y diez años de cárcel, bastantes menos que los 30 a los que se enfrenta el expresident en España.

Reclamada también por el juez y acusada de rebelión la exportavoz de ERC Marta Rovira, huida, no acudió ayer al Supremo. Se ha ido a Suiza, país poco receptivo históricamente a conceder extradiciones.

Además de Carles Puigdemont en Finlandia y Marta Rovira en Suiza el juez Llarena reclama a otros cinco exconsellers huidos: a Antoni Comín por rebelión y malversación, a Meritxel Serret y Lluis Puig por malversación y desobediencia, los tres están en Bélgica. A Escocia se fue Clara Ponsatí a dar clases en la Universidad de Edimburgo. Llarena la acusa de rebelión y malversación. No hay orden contra la líder de la CUP Anna Gabriel, sobre ella sólo pesa un presunto delito de desobediencia.

La gira europea de Puigdemont para internacionalizar el conflicto catalán, de momento en pausa. Llegó el jueves a Helsinki, venía de Suecia, hoy tenía previsto viajar a Dinamarca.