La trayectoria profesional y vital de Marisa Paredes: activismo, etiquetas y un sueño que logró cumplir

La actriz Marisa Paredes ha fallecido a los 78 años
‘Todo sobre mi madre’, ‘La vida es bella’ o ‘Las bicicletas son para el verano’ son solo una muestra de la increíble carrera de la intérprete
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Hoy 17 de diciembre hemos amanecido con una notica triste para la historia de nuestro cine: el fallecimiento de la actriz Marisa Paredes a los 78 años de edad, según ha confirmado la Academia de Cine. La intérprete nacida en Madrid siempre ha sido una de las grandes del cine español. No en vano ha actuado en más de 75 películas, más de 80 series de televisión y 15 obras de teatro. Una carrera increíble que se extendió durante más de cincuenta años, y que nos ha dejado actuaciones para el recuerdo, casi siempre ligadas a Pedro Almodóvar, el director que elevó su carrera y la acercó a las nuevas generaciones.
Ahí tenemos varios ejemplos como ‘La flor de mi secreto’, papel por el que Marisa Paredes fue candidata a los Premios Goya, o su icónica Huma Rojo en la ganadora del Oscar ‘Todo sobre mi madre’. Aunque sus colaboraciones con el director manchego no han sido las únicas que le trajeron reconocimiento. Ya en los años 80, década en la que realizó su primera interpretación para Almodóvar en la alocada ‘Entre tinieblas’, la actriz fue nominada al Goya a la Mejor Actriz de Reparto por ‘Cara de acelga’, dirigida por José Sacristán. Es decir, que Marisa Paredes nos ha entregado una carrera impecable durante años. También trabajó a las órdenes de Fernando Fernán-Gómez (‘Las bicicletas son para el verano’), Jesús Franco (‘Gritos en la noche’) o en la mítica ‘La vida es bella’ con el también ganador de un Oscar Roberto Beningni.
Porque gracias a sus papeles en los 90 con Almodóvar, sobre todo el de Leo Macías en ‘La flor de mi secreto’, el nombre de Marisa Paredes traspasó fronteras. “Cómo es la vida… Qué cruel. Qué paradójica. Qué imprevisible y a veces qué justa”, decía en la película. Una de las frases más duras, conmovedoras y ciertas de la filmografía de Almodóvar, y que solo una actriz como Paredes podía hacerla suya. Con su salto internacional no solo trabajó con Benigni, sino también con otro ganador del Oscar. Estamos hablando de Guillermo del Toro y su película ‘El espinazo del diablo’, en el que Paredes interpretaba a la profesora Carmen, directora del orfanato en el que se desarrolla la película. Un personaje atípico, antipático también, pero que la actriz interpretaba con maestría.

Política y cine
Pero si hay algo que marcó su carrera claramente fue su activismo político. En 2003 fue nombrada Presidenta de la Academia de Cine y su mandato coincidió con la participación de España en la Guerra de Irak. Fue el año del ‘No a la guerra’, de los actores unidos por la paz y contra el Gobierno y, según Marisa Paredes, el año en el que el público general rompió con nuestro cine. “Esa especie de penalización en la que nos vemos envueltos toda una serie de actores y lo que es la cinematografía nacional es el doble o el triple de lo que había pasado hasta ese momento”. Y es cierto que, desde ese momento, la política dividió más que nunca a la sociedad española tras la Transición. Mucha gente empezó a estirar la leyenda de las subvenciones, y muchos intérpretes y miembros del gremio empezaron a alzar la voz contra las políticas más conservadoras. “Yo he leído realmente a cronistas decir 'no volveré a ver cine español'. Lo he leído en un periódico con muchísima tirada”, explicó la actriz unos años después.

Fue tal la presión a la que se vio sometida Paredes que acabó dimitiendo el mismo 2003, siendo sustituida por una figura mucho más neutral como Mercedes Sampietro. Pero el camino ya estaba trazado. El mundo del cine ya no iba a callar ante lo que consideraba injusticias sociales como una guerra. Y Marisa Paredes lo llevaba dentro. Quizá desde pequeña, cuando tenía que enfrentarse continuamente al clasismo de una Madrid gris por ser hija de una portera. “Cuando bajaba las escaleras, los vecinos le decían a mi madre: «¿Pero qué se ha creído su hija, que baja mirando a todos por encima del hombro?". Era mi manera de defenderme: «Bueno, sí; soy la hija de la portera. ¿Y qué?», explicó en una entrevista para ABC.
La cultura es un peligro para la gente que quiere quitar la libertad, o que va contra la libertad y los derechos
“Nunca olvido de dónde vengo. Me hizo sentir muy fuerte. Vivir y nacer en una dictadura tan potente me hizo querer ser libre por encima de todo”. Y ese sentimiento es el que consiguió que la actriz siempre haya sido una de las más críticas con la situación política actual en España. Sobre todo después del auge de la ultraderecha de VOX en los últimos años. “La extrema derecha dice que si llegan al poder lo primero que van a eliminar es el Ministerio de Cultura. Lo dicen claramente (...) Porque la cultura es un peligro para la gente que quiere quitar la libertad, o que va contra la libertad y los derechos”. Así de rotunda se mostró en el Festival Internacional de cine Lumière celebrado en Lyon el pasado año.

Atrás queda una carrera plagada de éxitos, en la que nunca dejó de usar su altavoz, por pequeño y grande que fuera, para denunciar las injusticias. Recientemente, incluso se enfrentó a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tras aparecer esta en la capilla ardiente de Concha Velasco. “¿Isabel Díaz Ayuso? ¡Por dios! ¿Pero qué hace aquí? ¡Fuera!”, gritó delante de las cámaras al verla pasar. “Dije 'fuera' uniéndome a la gente que ya estaba gritándolo detrás de mí”, quiso matizar después. “Luego hubo quién me dijo: 'Hombre, quizás no era el momento'. Perdón, los momentos no se eligen”.
Siempre cristalina en sus opiniones, la veterana actriz nos ha dejado este diciembre, pero siempre la recordaremos gracias a su gran pasión: el cine. Uno de sus últimos papeles fue en la serie de Los Javis ‘Vestidas de azul’, sobre la difícil vida de las personas trans en nuestro país. Como siempre, una actriz comprometida con la sociedad que la rodeaba. “Mi carrera está muy ligada a momentos concretos de la historia desde el punto de vista social y político. Almodóvar no se hubiera producido, no hubiera sido, sin democracia en nuestro país”.
