Las cinco ciudades más vigiladas del planeta están en China
El gigante asiático lidera el uso de la videovigilancia y las técnicas de reconocimiento facial para controlar a la población
MadridLa última polémica ha llegado por los móviles. Ya desde esta misma semana, para contratar un servicio de telefonía en China hay que someterse a un escaneo de los rasgos faciales. La versión oficial del Gobierno es que se trata de “proteger los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos en el ciberespacio”. Sobre el papel se quiere atajar fraudes y delitos informáticos. Pero la utilización masiva en los últimos años de técnicas de reconocimiento facial por parte de Pekín ha sido ampliamente criticada por atentar contra la privacidad de los usuarios.
Los recelos y la censura no ha mermado en absoluto los planes chinos. La enorme apuesta del gigante asiático por el desarrollo y aplicación del reconocimiento facial se plasma ya en una realidad: de las diez ciudades más videovigiladas del planeta, ocho son chinas. La lista la ha elaborado la empresa tecnológica Comparitech y en el top ten solo se cuelan Londres (en el número seis) y Atlanta (en décima posición).
Quien ostenta el dudoso honor de ser la ciudad con más cámaras del mundo es Chongqing. Se trata de un extenso municipio en el sureste de china, con una población urbana que supera los 15 millones de personas. Allí existen más de dos millones y medio de cámaras, una para cada seis habitantes.
En la actualidad se calcula que más de 200 millones de cámaras vigilan a la población china, pero el número podría triplicarse si el país consigue alcanzar la cifra prevista para el próximo año: 626 millones de cámaras. Supondría contar con una cámara por cada dos personas. Un crecimiento extraordinario de esta herramienta que, combinada con la tecnología de reconocimiento facial, se utiliza ya para cientos de aplicaciones.
La primordial para el Gobierno chino es el refuerzo de la seguridad, (cruzando los datos biométricos captados por las cámaras con los registros de supuestos delincuentes), pero se emplea además para asuntos tan variados como comprobar el grado de atención de los estudiantes en las clases, vigilar quien cruza la calle correctamente, mejorar el reciclaje de basura o -por supuesto- pagar.
Junto a estas aplicaciones aparecen otros usos mucho más controvertidos. Diferentes organizaciones de defensa de los derechos humanos han alertado de que en la región de Xinjiang, zona de mayoría musulmana rica en gas y petróleo, millones de ciudadanos de la etnia uigur han sido monitorizados de forma permanente con cámaras de reconocimiento facial para extraer datos de identidad, residencia y hábitos de comportamiento.