A Coruña

“No me tomes por tonto”: el comerciante de Betanzos que muestra las devoluciones más surrealistas que recibe

Gonzalo Bermúdez, responsable de la tienda Bicoca Moda Home, en Betanzos
Gonzalo Bermúdez, responsable de la tienda Bicoca Moda Home, en Betanzos. CEDIDA
  • Gonzalo Bermúdez, dueño de una tienda de moda masculina, acumula vídeos de trajes usados, cajas de zapatos vacías y prendas que regresan completamente distintas a las compradas

  • El comerciante gallego asegura que muchos compañeros de profesión le agradecen que de visibilidad a unas situaciones que ellos también llevan años sufriendo

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“No necesito abrirlo, esto no pesa”. Gonzalo Bermúdez ni siquiera necesita mirar dentro de una de las cajas que acaba de recibir de un cliente para saber que algo no va bien. El paquete debería contener unos zapatos, pero pesa demasiado poco. Lo abre y confirma sus sospechas: la caja está vacía.

No es una anécdota aislada. Es una de las muchas situaciones surrealistas que este comerciante de Betanzos, en A Coruña, asegura haber vivido con las devoluciones de las compras online. Algunas las ha convertido en vídeos y las comparte en redes sociales, obviamente con mucha indignación de fondo, pero siempre con un uso exquisito de la retranca gallega que le resta gravedad a las situaciones y las hace enormemente divertidas, haciendo las delicias de sus seguidores: “¿Qué carallo me voy a inventar si con lo que me pasa me sobra para publicar vídeos tres días seguidos?”, responde a quienes dudan de sus historias. Y es que, según cuenta a Informativos Telecinco, tiene "material de sobra" para seguir contando casos, cada cual más sorprendente que el anterior.

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El traje que “hizo más fiestas que Os Satélites”

Uno de los episodios que más le llamó la atención ocurrió hace aproximadamente dos meses aunque lo subió recientemente a las redes. Gonzalo recibió de vuelta un traje de invitado de boda que había sido comprado a través de su tienda online. Como se hace habitualmente con cualquier devolución, Gonzalo revisó la prenda antes de volver a ponerla a la venta. Fue entonces cuando empezaron a aparecer las señales.

El pantalón tenía los bajos cosidos porque alguien lo había arreglado previamente. El tejido también presentaba, según explica el comerciante, signos de haber pasado por la lavadora: estaba más áspero al tacto y desprendía olor a suavizante. Incluso la etiqueta interior, que debería conservar su color blanco, había adquirido un tono rosáceo, similar al del traje: "Es lo que tiene meterlo en la lavadora", ironiza.

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Para Gonzalo, aquello dejaba pocas dudas sobre lo ocurrido. Su diagnóstico llegó acompañado de la habitual retranca gallega: “El traje hizo más fiestas que Os Satélites”.

El comerciante decidió contarlo en redes sociales para denunciar una práctica que, asegura, no es excepcional y que otros pequeños negocios también sufren, aunque nos confiesa personalmente que este reel sólo lo había subido de prueba porque no quiere “cansar” a sus seguidores con continuas quejas que a veces rozan la incredibilidad.

Otro traje, esta vez comprado para Nochevieja

El comerciante gallego, sin ir más lejos, narra otro episodio relacionado con un traje que se sitúa en la Nochevieja del pasado año. En la publicación, Gonzalo muestra dicha prenda de fiesta que un cliente había comprado en su página web para salir de noche. Según explica, el cliente aseguró que no pudo estrenar el traje porque no era de su talla y decidió devolverlo, eso sí, después de darle uso en tan señalada fecha.

El gallego lo narra así: “El disgustazo que tengo hoy… resulta que un cliente compró este traje en la página web para salir en fin de año y no lo pudo estrenar porque no era de su talla. ¿Sabéis lo que también es una pena? Es una pena que pasara el trabajo de subir los bajos y estrechar el pantalón. También es una pena que sin haberlo estrenado tenga más mierda que el palo de un gallinero”, ironiza.

Efectivamente, aunque el cliente aseguraba que no lo había estrenado, el comerciante encontró los bajos del pantalón subidos y el tejido con evidentes signos de uso, en un ejemplo más de las injusticias que sufren los pequeños comerciantes asfixiados por casos muy similares.

Una caja de zapatos vacía y unas alpargatas sin cordón

Los trajes son solo una pequeña parte del repertorio. En otro de los vídeos que ha publicado, Gonzalo recibe una devolución de unos zapatos. Antes de abrir la caja ya sospecha que falta algo. “Esto no pesa”, dice mientras comprueba el paquete. Dentro, efectivamente, no hay zapatos. Solo los papeles que acompañaban al producto.

En otro caso, unas alpargatas regresaron a la tienda sin uno de sus cordones. “Hay gente que hasta es pobre robando”, ironiza el comerciante ante una devolución que asegura resultarle difícil de comprender: “Querías unos cordones, te envío unos cordones hombre”, añade.

Compró una sudadera verde y devolvió una blanca

Otra devolución le dejó directamente sin palabras. Un cliente había comprado por Amazon una sudadera verde. Cuando el paquete regresó al establecimiento, dentro había una sudadera blanca, completamente diferente y llena de manchas. “A lo mejor el de Correos por el camino le dio el cambiazo”, bromea Gonzalo en su publicación.

El humor es su forma habitual de enfrentarse a estas situaciones. También una manera de denunciar lo que considera un problema que afecta a muchos pequeños negocios.

“Los compañeros me dan las gracias”

Gonzalo asegura que recibe mensajes de otros comerciantes que se sienten identificados con sus historias. “Los compañeros del pequeño comercio me dan las gracias por publicarlo”, explica.

Según cuenta, son muchos los que han sufrido (y sufren) situaciones similares, pero no todos se atreven a mostrarlas públicamente. Por eso él ha decidido hacerlo, y lo hace con la naturalidad y maestría propias de un verdadero monologuista, consiguiendo transformar la decepción, la rabia y la indignación en escenas propias de un espectáculo de humor.

En cierto modo, asegura, se ha convertido en el “Pepito Grillo” del pequeño comercio: alguien que señala estas situaciones sin recurrir a la pena ni presentarse como víctima. Su mensaje es mucho más sencillo y directo: “No me tomes por tonto”.

“Los vídeos me sirven como terapia”

Gonzalo explica que ha publicado tantos contenidos de este estilo que el vídeo sobre el traje usado ni siquiera llegó inicialmente a su perfil principal. Lo publicó como reel de prueba. Pero la historia acabó teniendo recorrido. Y es que, detrás de cada vídeo, hay una experiencia que el comerciante asegura que tiene que gestionar en su negocio.

A mí los vídeos me sirven como terapia”, reconoce. No pretende, dice, demonizar las compras por Internet. Al contrario: sabe que vender online es imprescindible para un pequeño comercio que quiere llegar a más clientes. El problema aparece cuando las condiciones de devolución se utilizan, a su juicio, de forma fraudulenta.

“¿Por qué no se devuelve la ropa de fiesta? Por esto”

Gonzalo anima a otros comerciantes a dejar muy claras sus condiciones de venta y devolución, especialmente cuando se trata de ropa para celebraciones. Porque detrás de normas como “no se devuelve la ropa de fiesta”, explica, hay experiencias como las que él mismo ha sufrido y anima a que sus compañeros de profesión lo pongan de ejemplo: “¿Por qué no se devuelve la ropa de fiesta? Por esto”, sostiene.

Su reivindicación no pasa por dejar de vender por Internet, sino por reclamar responsabilidad al consumidor y protección para el pequeño comercio. Porque al otro lado de cada devolución no hay siempre una gran plataforma impersonal. En muchos casos hay una tienda pequeña que tiene que asumir las consecuencias cuando el producto que vuelve ya no está en las mismas condiciones en las que salió. Y Gonzalo ha decidido enseñar precisamente lo que encuentra cuando abre esas cajas.