Así fue el fracaso del "tope del alquiler" en Berlín
Tope al alquiler, expropiaciones y remunicipalización, figuran entre las medidas puestas en marcha sin éxito en Berlín.
Tras años de iniciativas guiadas por los partidos más escorados a la izquierda del espectro político, la capital alemana pone el foco en incentivar la creación de viviendas.
BerlínHubo un tiempo en que Berlín quiso hacer política de vivienda de otra manera. Pero las alternativas que se buscaron salieron mal. Un titular del diario generalista berlinés Der Tagesspiegel resumía a principios de este año esas políticas alternativas y señalaba a dos partidos, Los Verdes y la formación izquierdista Die Linke. “Bloquear, impedir, jugar a perder tiempo: la fatal política de vivienda de Los Verdes y Die Linke en Berlín”.
El análisis de ese periódico endosaba la responsabilidad de la urgencia habitacional que se vive en Berlín a esos dos partidos. Ambos han sido aliados en el gobierno de la ciudad-estado que es Berlín de los últimos dos alcaldes socialdemócratas que ha tenido Berlín. A saber, Michael Müller y la breve Franziska Giffey. De ésta última se espera que ceda su cargo al conservador Kai Wenger, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido vencedor de las últimas elecciones al Parlamento berlinés.
Cierto es que la situación de la vivienda en la capital alemana era, per se, particularmente complicada. La propia historia de esta ciudad, partida en dos en tiempos de la comunista y extinta República Democrática de Alemania (RDA), la convertía en un caso único. Haber vuelto a tener el estatus de capital política del país con la Reunificación supuso una transformación que implicó recibir miles — incluso decenas de miles — de nuevos habitantes cada año.
Con todo, en los años noventa, pudo sobrar el espacio. Algunos militantes de las asociaciones de inquilinos de Berlín aún recuerdan a NIUS como en la ciudad se llegó a destruir viviendas porque, decían, “había demasiadas”. El parque de vivienda pública se privatizó notablemente tras la caída del muro. Las autoridades se deshicieron así de miles de viviendas.
Después, una vez recuperada la capitalidad, el número de personas que llegaba a la ciudad superaba con creces las capacidades habitacionales berlinesas. “Berlín ha tenido en lo que respecta al mercado de la vivienda dos grandes desafíos. Ha habido una gran cantidad de personas que han ido ha vivir allí. Hasta 40.000 personas netas han ido a vivir allí durante años. Los alquileres, que eran muy bajos, han aumentado mucho”, recuerda a NIUS Michael Voigtländer, economista experto en mercado inmobiliario del Instituto para la Economía de Alemania (IW), un centro de estudios económicos con sede en Colonia (oeste germano).
“Por otro lado, no se ha hecho lo suficiente para animar la construcción de viviendas. Se ha perdido una oportunidad de lanzar una ofensiva para crear viviendas, no se han levantado barrios nuevos. Por eso, la carestía de viviendas en Berlín es mayor”, añade. Y tanto.
El propio Ejecutivo berlinés estimaba a principios de este año que en Berlín faltaban 120.000 viviendas. “El número de viviendas vacías está cerca del 0%”, era una constatación que hacían el historiador Raphael Krüger y el arquitecto Ulrich Springer en un artículo sobre la política de vivienda berlinesa publicado en el mensual Cicero. Otros expertos dicen que en Berlín están ahora mismo faltos de 200.000 viviendas.