Un refugiado en el hotel de Novak Djokovic: “No le deseo esto ni a mi peor enemigo”

  • Alrededor de 33 refugiados llevan meses dentro del mismo hotel en el que se encuentra el tenista serbio

  • Asociaciones que ayudan a los refugiados han denunciado las condiciones infrahumanas en las que viven

  • Tienen la esperanza de que la exposición de Djokovic les ayude a encontrar la libertad

El Park Hotel de Carlton, Melbourne, salió ardiendo el 23 de diciembre de 2021. Aunque su nombre indique que se trata de un lugar para alojarse voluntariamente, realmente está haciendo las veces de centro de detención que las Fuerzas Fronterizas Australianas utilizan para retener a migrantes sin los papeles en regla. Algunas estimaciones apuntan que entre sus inquilinos hay alrededor de 33 refugiados de Papa Nueva Guinea, Bangladesh, Irán o Nauru que buscan asilo. Todos ellos cuentan ahora con un nuevo invitado: Novak Djokovic.

El día en que las llamas se propagaron por el edificio de cinco plantas, los detenidos fueron evacuados con las manos esposadas. Regresaron poco después y, según han afirmado, recibieron comida en mal estado -algunos hablan de alimentos con con moho y gusanos-. Desde entonces, no pueden usar espacios para hacer ejercicio o subir a la azotea a tomar el aire. Permanecen en sus habitaciones, con ventanas tintadas que no se pueden abrir y en compañía de insectos. Esto último ha sido añadido por la reportera serbia, Sasa Ozmo, que cubre la información del vigente número uno del tenis mundial, y quien ha dado detalles sobre las condiciones en las que se encuentra el deportista.

El mundo se sensibiliza por la situación de Djokovic -y de la tenista de República Checa, Renata Voráčová-, mientras que aquellos que acumulan meses e incluso años detenidos -parte de ese tiempo en el mismo hotel- se debaten entre la indignación, la frustración y la esperanza. “Es muy triste que tantos periodistas se pusieran en contacto conmigo ayer para preguntarme por Djokovic. Llevo 9 años en una jaula, hoy cumplo 24 años, y sólo quieren hablarme de eso. Fingen que se preocupan por mí al preguntarme cómo estoy y luego directamente me hacen preguntas sobre Djokovic”, esgrimió Mehdi Ali en su cuenta de Twitter este jueves.

Ali llegó a Australia procedente de Irán con 15 años de edad y se encuentra en el Park Hotel. Forma parte de una de las minorías más perseguidas del mundo, los árabes del Khuzestán, y lleva casi una década esperando a que su situación en Australia se resuelva. Su primo, Adnan Choopani, tiene la misma edad y está en idéntica situación. Llegó a coserse los labios en protesta por el tratamiento que están recibiendo y Ali fue explícito con la situación que sufren él, su familiar y tantos como ellos. “No podemos aguantar más, no podemos soportar esta tortura. Estamos sufriendo mucho. Están rompiendo nuestro espíritu”, ha apuntado.

Mohammed Joy Miah llegó a Australia procedente de Bangladesh en 2013. Desde su habitación en el Park Hotel y mientras espera a que su situación se regularice, se dedica a denunciar el trato que recibe a través de sus dibujos y mensajes que indican el impacto que su detención tiene en su salud mental.

“Mi mensaje es un para la humanidad de la vida hermosa. Estoy dentro de una habitación 24/7. Mi vida es una habitación. Dentro de esta habitación de Melbourne en la cárcel del Park. Trato de no morir, siempre lucho por mi libertad. #No puedo respirar #Por favor, detengan la tortura. ‘#pls set us free’ (déjenos libres, por favor)”, escribió en sus redes sociales.

Miah fue uno de los 20 internos que se contagiaron de Covid en un brote ocurrido en octubre. Permaneció aislado durante dos semanas y afirma que no se le ofreció servicio de lavandería durante los 15 días y que cuando pidió paracetamol, tardaron seis horas en suministrarlo. Son varias las organizaciones de ayuda a refugiados que llevan tiempo denunciando la situación de aquellas personas que se encuentran en el limbo del proceso de regularización en Australia. La Red Australiana para la Acción hacia los Refugiados (ARAN) lleva más de una década luchando por los derechos de aquellas personas que buscan asilo en el país.

“No podemos seguir mirando hacia otro lado. Estas personas son hijos e hijas de alguien, que sueñan con una educación, un empleo y la posibilidad de vivir con seguridad. Les hemos quitado su juventud y desperdiciado años preciosos; tenemos que acabar con el daño ahora”, ha comentado un portavoz de este grupo. “Es hora de que Australia deje de tratar cruelmente a los refugiados y a las personas que solicitan asilo, y reajuste nuestras políticas hacia la equidad y la compasión”.

Mientras decenas de refugiados permanecen en el Park Hotel -y miles en otras dependencias de las Fuerzas Fronterizas Australianas-, a Djokovic le ha salpicado una política migratoria que es real y no entiende de estatus sociales. Al menos de eso se vanagloria el Gobierno del primer ministro, Scott Morrison, que ha lanzado varios mensajes inequívocos, el último por parte de la ministra de Asuntos Exteriores, Karen Andrews.

“Las personas que están detenidas por motivos de inmigración, ya sea en un hotel de Melbourne o en cualquier otro lugar de Australia, están allí porque no tienen un visado válido o están ilegalmente aquí en Australia por una serie de razones”, ha expresado en un intento por garantizar el cumplimiento de las políticas migratorias sin importar quién sea la persona que no cumple los requisitos.

Retenido

Djokovic se encuentra retenido en el Park Hotel y por el momento será expulsado del país el lunes. Sus abogados están tratando de detener este proceso que comenzó con una exención concedida al tenista por parte de la Asociación de Tenis de Australia y el Gobierno del Estado de Victoria para disputar el Abierto de Australia en Melbourne a partir del 17 de enero. Ambos estamentos dieron por válido el que no haya recibido la vacuna contra el Covid-19 por tener los anticuerpos tras una infección previa. Sin embargo, las Fuerzas Fronterizas Australianas le denegaron la entrada si no cumplía con el requerimiento a los no vacunados de realizar una cuarentena obligatoria de 14 días.

Según Alison Battisson, abogada de Human Rights For All, la situación de Djokovic es tan desafortunada como habitual en muchas de las personas que tratan de llegar a Australia.

“Novak Djokovic tiene todos los recursos del mundo detrás de él, por lo que se puede imaginar que si alguien como él puede verse atrapado en este tipo de régimen brutal, las personas que llegan en busca de asilo al aeropuerto o a través de un barco se enfrentan realmente a este sistema impenetrable de normas y reglamentos que cambian constantemente”, ha apuntado.

Muchos defensores de los refugiados tienen la esperanza de lograr que aquellos que llevan años en este limbo tengan más opciones de encontrar su libertad gracias a la situación en la que se encuentra el vigente campeón del Abierto de Australia. Mientras, tanto el presidente de Serbia como los familiares de Djokovic, han denunciado en varias ocasiones el “maltrato” que está sufriendo el tenista. “Lo mantienen como un prisionero, no es justo, no es humano”, ha comentado su madre, Dijana Djokovic. “Espero que se mantenga fuerte, ya que nosotros también lo estamos intentando, para darle un poco de energía para seguir adelante. Espero que gane. Su alojamiento es terrible. Es un pequeño hotel para inmigrantes, si es que es un hotel. Con bichos, todo está sucio, la comida es terrible. No quieren darle la oportunidad de mudarse a un hotel mejor o a una casa alquilada. Jesús fue crucificado en la cruz... pero sigue vivo entre nosotros. Intentan crucificar y menospreciar a Novak y ponerlo de rodillas”, ha aseverado su progenitora.

Sólo los refugiados que llevan décadas expuestos a este trato por huir de países en conflicto saben cómo sientan este tipo de comentarios, sólo ellos son capaces de responder a la situación de Djokovic de la manera en la que lo ha hecho Ali.

“Desearía que no estuviera aquí, como no le deseo estar aquí ni a mi peor enemigo porque las circunstancias son crueles e inhumanas. No se lo desearía a nadie, especialmente a Djokovic”.