Gómez Noya conquista la medalla de plata en triatlón y se quita la espina de Pekín

EUROPA PRESS 07/08/2012 14:20

En una prueba espectacular por el centro de la capital inglesa, el ferrolano, doble campeón mundial y actual campeón de Europa, logró quitarse la espina de Pekín 2008, donde también partía como favorito y finalizó cuarto.

En esta ocasión pudo aguantar hasta el final y disputarse la gloria con Alistair Brownlee, que se escapó en la carrera a pie para proclamarse campeón olímpico. El bronce fue para el otro hermano Brownlee, Jonathan, lastrado por una penalización.

Alistair Brownlee, que se impuso con 1 hora, 46 minutos y 25 segundos, superó en tan sólo 11 segundos a Javier Gómez Noya, y en 31 a su hermano joven, Jonathan, sancionado con 15 segundos por haber hecho una mala transición entre la salida del agua y el cambio a la bicicleta, lo que despejó el camino al español en los kilómetros finales de la carrera.

El triatleta gallego sumó así la cuarta medalla, tras la plata y el bronce de la nadadora Mireia Belmonte y el bronce de la kayakista de aguas bravas Maialen Chourraut, en el escaso medallero español en Londres en una carrera en la que la justicia poética le devolvió el metal que le negó Pekín, donde era el gran favorito y unos problemas en el estómago le relegaron al cuarto puesto.

Gómez Noya siempre estuvo en el grupo cabecero en una jornada que se levantó gris, con aire. "Hace un tiempo gallego", dijo un miembro de la delegación española como si fuera un presagio de la medalla que llegaría algo menos de 1 hora y 50 minutos después. Fue segundo en el agua (1,5 kilómetros), sólo por detrás del eslovaco Richard Varga, el hombre más veloz en la natación del circuito de la ITU, y justo por delante del italiano Alessandro Fabián y los hermanos Brownlee, los grandes favoritos al podio, aclamados por los miles de británicos que abarrotaban los flancos del lago 'The Serpentine' en el corazón de Londres.

Los cinco formaron el primer grupo de escapados, mientras el canadiense Simon Whitfield, oro en Sydney en 2000 y plata en Pekín en 2008, veía cómo un corredor se le cruzaba y le llevaba al asfalto, primero, y a la retirada después en sus cuartos Juegos. El grupo llegó a contar con algo más de medio minuto de ventaja, pero fue neutralizado por un pelotón más numeroso en la segunda vuelta de las 7 a un circuito de 6,13 kilómetros en el que figuraba el campeón olímpico, el alemán Jan Frodeno.

Como si fuera la prueba de ciclismo en ruta, en la que todo estaba planificado para el oro (frustrado) de Mark Cavendish, Gran Bretaña quiso controlar la carrera y el tercer británico, Stuart Hayes, tensó el ritmo del pelotón de ahora 22 corredores, en el que sólo figuraba Gómez Noya, pues los otros dos españoles, Mario Mola y José Miguel Pérez, se habían quedado ya rezagados, y aún aguantaba Frodeno.

Noya estaba también en el grupo de cabeza, quinto, tras el francés Luis Vicent, los hermanos Brownlee y Frodeno, al final de los 7 giros, 40 kilómetros en total, de la bici, y se marchó con los hermanos Brownlee en busca de la medalla. Jonathan trató de ahogar al español, sabiendo que tenía que cumplir una sanción de 15 segundos por subirse a la bici antes de tiempo, pero no lo logró.

El ferrolano aguantó entre el 'Imperio Británico' de los Brownlee justo hasta la penúltima vuelta de las cuatro al circuito de la carrera, su gran especialidad, en la que Alistair alargó aún más su zancada. El gallego no pudo aguantar el pulso, pero ganó su medalla. Llegó 'muerto', se abrazó a Alistair, enfundado en una bandera británica en los metros finales, y celebró ese metal que la justicia poética le debía desde hace cuatro años en Pekín. Mario Mola acabó decimonoveno y Josemi Pérez, vigesimocuarto.