Rafita se ocultaba en una chabola de la Cañada Real madrileña y con una sencilla maniobra administrativa trataba de despistar a la Policía. "Se había cambiado de orden los apellidos, ya que la ley lo permite ahora. Antes era Fernández García y ahora es García Fernández", comenta uno de los investigadores. Desde sus últimas y continuas detenciones por distintos robos, Rafita había encontrado en este poblado chabolista su refugio. Desde aquí robaba coches junto a sus hermanos y lo hacía por encargo. "Eran capaces de robar y despiezar completamente un vehículo en tan solo una hora", comenta la jefa de la investigación. rabajaban para una organización internacional que suministraba piezas a talleres y también a países del Este. Principalmente robaban coches utilitarios y robaban en función de la demanda. "Buscaban el modelo y lo robaban entero sólo porque les hubieran encargado una pieza como un volante, un asiento, una guantera o cualquier pieza por pequeña que fuera", prosigue. La Policía ha encontrado en los registros de viviendas y naves el rastro de más de 130 vehículos robados y ha detenido junto a 'El Rafita' a 42 personas.