Eduardo García Llama, el español que guió el viaje de Orión a la Luna: "Ha sido lo más excitante desde las misiones Apolo"
Entrevista con el español al mando de los ingenieros de la NASA que guiaron a la nave Orión en su reciente viaje a la Luna
Explica que el objetivo es "tener una presencia humana permanente en la Luna": dos astronautas volverán a pisarla en 2025
"Una misión tripulada a Marte no tiene absolutamente nada que ver con nada que hayamos visto. No sé si nosotros lo veremos"
MadridCuando se le pregunta a alguien por su trabajo, no muchos tienen el privilegio de responder: “No hay nada mejor que pueda estar haciendo en la vida”. Eduardo García Llama es uno de ellos. Es jefe de Controladores de Vuelo de Ingeniería para el sistema de guiado y control de la nave Orión. Todo eso. Que se puede resumir en la persona que ha guiado los pasos de Orión en la misión Artemis I, que ha concluido hace unos días.
“Ha sido un éxito rotundo”, confirma este físico e ingeniero valenciano de 51 años, que lleva más de 20 trabajando en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston (EE.UU.). Llegó allí a finales de 1999, con un proyecto conjunto de la ESA -donde trabajaba entonces- y la NASA. Pero cuando el proyecto acabó, la NASA le propuso quedarse. Todos se volvieron menos él. Desde Houston, atiende a NIUS por teléfono.
Pregunta: ¿Por qué no hemos vuelto a la Luna en 50 años? La última misión fue la del Apolo 17, en 1972.
Respuesta: El programa Apolo se cortó porque era un gasto muy grande. El objetivo número uno era ganar la carrera espacial y cumplir con lo que dijo Kennedy. Eso se había conseguido, y se decidió que era mejor no seguir. Se pasó a otros programas de investigación y de acceso al espacio, pero en órbitas bajas de la Tierra. Entre otros, el desarrollo del transbordador espacial, que ha estado operativo durante 30 años y ha culminado con la construcción de la Estación Espacial.
Una vez que se cancela transbordador, en 2011, se sigue con la Estación, dependiendo más de las naves (rusas) Soyuz. Pero, en un momento dado, la NASA decide que la tecnología del acceso al espacio en órbitas bajas está lo bastante madura como para que empresas privadas se hagan cargo de ello. Y eso fue lo que hizo, para liberarse y poder volver a explorar el espacio profundo, más allá de las órbitas bajas de la Tierra. Empieza entonces todo ese boom de empresas privadas, que se ha estado fomentando. La idea es que la NASA pueda explorar órbitas más allá, porque no tiene recursos para todo.
P: Es decir, la NASA empieza a delegar misiones más pequeñas para centrarse en misiones más grandes y complejas…
R: Eso es. Y a la vez que delegas, posicionas a esas empresas, porque eso supone un impulso tecnológico e industrial muy grande. La NASA se ha podido centrar en volver a Luna, pero ahora ya de forma consistente y constante. Con un un presupuesto más pequeño que en el programa Apolo, pero más alargado y repartido en el tiempo.
P: Ahora no hay una carrera espacial en marcha, no hay tanta prisa…
R: No hay la misma prisa, el contexto internacional es distinto… y el presupuesto no va a ser el de Apolo. El objetivo es tener una presencia humana permanente en la Luna. Y es una progresión lógica. Podríamos no hacerlo nunca, pero si no es EE.UU. será otro país el que lo haga.
P: China también tiene un ambicioso programa espacial. ¿Existe el temor en la NASA, la sensación, de que puedan llegar ellos antes?
R: Es una posibilidad real. China está desarrollando un programa lunar y tienen una estación espacial. Eso es una realidad. ¿Es un temor? No. Nadie que trabaje aquí está temiendo eso. No trabajamos desde la premisa de ser los primeros: tenemos un calendario y nos intentamos ajustar a él. No, no se respira esa sensación.