El origen de ómicron: ¿puede un fármaco contra la covid estar detrás de las mutaciones del virus?
Virólogos plantean la hipótesis de que el molnupiravir pueda inducir mutaciones en el virus que acaben generando nuevas variantes
La farmacéutica que ha desarrollado el medicamento habla de "acusaciones infundadas" y recuerda que "no hay evidencias" de ello
La autorización del fármaco por parte de la FDA fue muy controvertida, precisamente por estos riesgos
MadridSon varias las hipótesis que circulan sobre el origen de ómicron, para tratar de explicar dónde y cómo ha podido esta nueva variante estar evolucionando, gestándose en silencio, hasta que dio la cara en Sudáfrica. La que va cobrando más fuerza es que se generara en uno de los millones de pacientes con VIH en ese país, un paciente inmunodeprimido que estuvo varios meses con covid crónico, luchando contra el virus. Algo parecido a lo que ocurrió en su día con la variante alfa en Reino Unido.
Pero, ante la falta de evidencias al respecto, hay más hipótesis sobre la mesa, aunque también sin evidencias que las respalden. Una de ellas, que un fármaco anticovid hubiera podido acelerar la evolución del virus hasta generar esta nueva variante, de la que llama la atención su elevado número de mutaciones, más que ninguna otra. Hablamos, concretamente, del molnupiravir, el fármaco oral de Merck aprobado hace diez días por la FDA no sin cierta controversia, tanto en la propia FDA como entre reputados virólogos.
La voz que más se ha levantado para alertar de los posibles riesgos de este fármaco en relación con las mutaciones del virus y la consiguiente aparición de variantes es la del virólogo de la Escuela de Salud Pública de Harvard William A. Haseltine. Pero no es el único. Otros, como el biólogo evolutivo de la Universidad de Washington Carl T. Bergstrom o el experto en evolución del virus de la Universidad de Michigan Adam S. Lauring también han alertado sobre ello. Aris Katzourakis, virólogo de Oxford experto en evolución y genómica, ha analizado también esta hipótesis, aunque él la acaba descartando. Estos son los argumentos de unos y otros.
Haseltine advierte, Merck reclama evidencias
Esta es la advertencia que lanza Haseltine en el Financial Times, al respecto de ómicron. "Es un virus muy mutado y ese es el tipo de patrones que se ven con el molnupiravir. Y el momento es el adecuado. No digo que sucediera, pero podría haber sucedido". Advierte del riesgo, pero también de que no pasa de ser mera hipótesis, sin evidencias que la respalden de momento.
La propia Merck insiste en ello, al descartar que algo así haya podido suceder. “La acusación infundada de Haseltine no tiene base científica”, alega la farmacéutica en el Financial Times. "No hay evidencia que indique que algún agente antiviral haya contribuido a la aparición de variantes circulantes".
Pero Haseltine recuerda que Sudáfrica fue uno de los lugares elegidos para realizar los ensayos clínicos del molnupiravir, que comenzaron en octubre de 2020. Y que este fármaco interviene en el proceso de mutación del virus, “introduciendo más errores en su código genético. Cuando se introducen suficientes errores, la replicación del virus se ralentiza y el paciente lo elimina”. Es decir, el medicamento sobrecarga de mutaciones (que en su mayoría son malas) al virus, hasta que se vuelve incapaz de replicarse. El virólogo de Harvard explica el proceso en este artículo. Y sus riesgos.
Los ensayos de Merck en Sudáfrica
El problema, advierte Haseltine, es que esas propiedades “altamente mutagénicas” del fármaco habrían podido inducir la creación de variantes. Por ejemplo, “en condiciones no ideales, cuando no se toma la dosis completa de molnupiravir durante el período de cinco días (la pauta son 40 pastillas en 5 días), el medicamento podría conducir a la creación de cepas altamente mutadas, pero viables, de SARS-CoV-2”. Incluso “en condiciones ideales, los pacientes tratados con molnupiravir produjeron virus viables a los pocos días de iniciar el tratamiento”, afirma.