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Muchos de estos objetos forman parte de nuestra cotidianidad pero no vemos sus curiosas formas. Tan sugerentes que donde hay unos tornillos o unos tubos, si se quiere, puede verse unos ojos y hasta una sonrisa. El la cara de los objetos comunes, esa faz inadvertida por la vulgaridad para la que están concebidos, pero que adquieren una nueva dimensión si miramos con detenimiento a nuestro alrededor. ¡Ven y mira!









