Lágrimas e infortunios en Londres 2012

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INFORMATIVOS TELECINCO

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

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Brooke Crain se estrella con su BMX
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Brooke Crain se estrella con su BMX

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

EFE
El mongol Munkh-Erdene Uranchimeg deja fuera de combate al ucraniano Denys Berinchyk
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El mongol Munkh-Erdene Uranchimeg deja fuera de combate al ucraniano Denys Berinchyk

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Reuters
Leevan Sands se lesiona gravemente la rodilla en la final de triple salto
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Leevan Sands se lesiona gravemente la rodilla en la final de triple salto

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Reuters
El levantador alemán Matthias Steiner, agobiado por 200 kilos
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El levantador alemán Matthias Steiner, agobiado por 200 kilos

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Reuters
La etíope Genzebe Dibaba se lesiona y queda última en los 1.500 metros
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La etíope Genzebe Dibaba se lesiona y queda última en los 1.500 metros

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Reuters
El tropezón de Liu Xiang lo deja fuera de los Juegos
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El tropezón de Liu Xiang lo deja fuera de los Juegos

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Reuters
El alemán Stephan Feck, el peor salto desde el trampolín de 3 metros
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El alemán Stephan Feck, el peor salto desde el trampolín de 3 metros

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

telecinco.es
Al subcampeón del mundo se le rompe la pértiga
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Al subcampeón del mundo se le rompe la pértiga

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Reuters
El doloroso adiós de Yulis Mercedes de los Juegos Olímpicos
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El doloroso adiós de Yulis Mercedes de los Juegos Olímpicos

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Reuters
El voleibolista británico Ben Pipes, de narices contra la valla
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El voleibolista británico Ben Pipes, de narices contra la valla

No ganan millones, ni sus patrocinadores los miman como a otros deportistas que conocemos de sobra. Llevan cuatro años entrenando para la cita más importante de un atleta, alcanzar la cima olímpica y dejar inscrito para siempre su nombre en el título imperecedero de campeón. Sin embargo, un resbalón, un gesto no previsto, una lesión o simplemente un mal día puede arruinar todo el esfuerzo. Eso reflejan estas imágenes: lágrimas y no precisamente de alegría. A ellos no les harán entrevistas, ni tendrán portadas de revista, no les colgaran una medalla al cuello, porque no han ganado. Estos de las fotos no recibirán aplausos y tendrán que contentarse con el abrazo de quiénes los quieren de verdad, sin importarles el brillo efímero de la victoria, sino solo el esfuerzo.

Gtres