El acuerdo del príncipe Harry con Buckingham para "evitar conflictos" con Carlos III, Guillermo y Kate Middleton ante su vuelta a Reino Unido
La mudanza de los duques de Sussex a Gran Bretaña está prevista para finales de este mes de agosto
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El regreso del príncipe Harry y Meghan Markle a Reino Unido junto a sus hijos, Archie y Lilibet, ha caído como un jarro de agua fría en suelo británico. Pese a que los Sussex no recuperarán sus funciones reales, su presencia permanente en el país lo cambia todo. Y ya ha obligado a Buckingham a establecer una fórmula de convivencia que evite nuevos conflictos, sobre todo, con el rey Carlos III, el príncipe Guillermo y Kate Middleton.
Después de seis años instalados en Estados Unidos, los duques están a punto de mudarse a Reino Unido. La decisión, adelantada el pasado 19 de agosto por distintos medios británicos, supone mucho más que un cambio de residencia. Devuelve a Harry y Meghan al mismo escenario geográfico que el resto de los Windsor y vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que parecía aparcada desde el llamado 'Megxit': cómo pueden convivir sin que cada aparición de los Sussex se convierta en una competición de titulares.
Los detalles del acuerdo
Según fuentes próximas a la realeza citadas por 'The i Paper', existe desde hace aproximadamente un año un "acuerdo" entre los Sussex y la Casa Real británica para prevenir problemas entre ellos. No se trataría de que Harry y Meghan vuelvan a someterse a la jerarquía de Buckingham ni de que recuperen su papel institucional, sino de una coordinación para impedir, en la medida de lo posible, disputas con los miembros de la familia real.
La medida, hasta ahora desconocida, ha cobrado especial importancia porque Harry y Meghan ya no estarán realizando sus actividades desde California, y cualquier aparición será seguida al milímetro por la prensa, arriesgándose a que termine compitiendo directamente con la agenda de Carlos III, Guillermo o Kate.
Para impedirlo, el acuerdo establecería que puedan "coordinarse con la Casa Real por cortesía, de modo que ambas partes puedan intentar evitar conflictos en la medida de lo posible".
Esto es algo que ya cumplían cuando los duques todavía eran 'royals' y debían dar prioridad a los miembros que ocupaban puestos más altos en la jerarquía, es decir, a la ya difunta reina Isabel II, Carlos III y los príncipes de Gales. Todos ellos tenían preferencia por encima de los Sussex a la hora de fijar fechas para compromisos y discursos importantes.
"Se entiende que, en general, el acuerdo está funcionando bien y que el ritmo y la naturaleza de sus compromisos son en gran medida compatibles. Los duques de Sussex y la familia real irán viendo cómo se desarrollan las cosas por ahora", añade el experto en realeza, Richard Palmer, en el citado diario británico.
Este mismo medio sostiene que el acuerdo se habría establecido en julio de 2025, coincidiendo con el momento en el que Harry trató de reconstruir su relación con su padre. Aquel acercamiento se produjo después de años de enfrentamientos y de declaraciones especialmente duras del duque de Sussex contra la institución y contra algunos de sus propios familiares.
En aquel momento, Harry empezó a ofrecer a la Casa Real información sobre sus próximos compromisos con la intención de evitar que sus actividades se solapasen con las de otros miembros de la familia real. La lógica era sencilla: si Harry iba a seguir realizando actividades públicas relacionadas con sus proyectos, organizaciones benéficas o causas que defiende, al menos debía existir una comunicación mínima con las oficinas de su familia.
Y ahora más que nunca cobra mayor sentido, ya que estarán en la misma zona horaria, desplazándose por el mismo país y realizando actividades dirigidas al mismo público. Es ahí donde Buckingham Palace quiere frenar una nueva batalla mediática.