Cómo cocinar

Flamenquines: el clásico cordobés que también queda espectacular en la airfryer

Flamenquines. Unsplash
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La cocina tradicional no necesita cambiar sus recetas para seguir conquistándonos. A veces, simplemente necesita encontrar nuevas formas de prepararlas. Los platos que llevan décadas pasando de una generación a otra pueden adaptarse perfectamente a nuestra manera actual de cocinar sin perder aquello que los hizo especiales. Y estos flamenquines en airfryer son una buena prueba de ello.

Porque aquí seguimos encontrando todo lo que esperamos de un buen flamenquín, carne de cerdo tierna, jamón serrano y un exterior bien crujiente y dorado. Un bocado sencillo en apariencia, pero capaz de conseguir que ese primer corte, cuando descubrimos el interior enrollado, abra inmediatamente el apetito.

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La diferencia está en la forma de cocinarlo. Frente a la fritura tradicional, la airfryer permite conseguir un exterior crujiente utilizando muy poco aceite, e incluso prescindiendo prácticamente de él dependiendo del rebozado. Además, evita tener que preparar una sartén llena de aceite, controlar constantemente la temperatura o enfrentarnos después a las inevitables salpicaduras.

El resultado demuestra que tradición y practicidad no tienen por qué estar enfrentadas. El flamenquín continúa teniendo ese interior sabroso marcado por el jamón y la carne, mientras que el exterior adquiere un apetecible tono dorado.

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Qué son los flamenquines y por qué están tan ligados a Córdoba

Hablar de flamenquines es hablar inevitablemente de Córdoba y de la gastronomía andaluza. Se trata de una preparación profundamente vinculada a la provincia cordobesa que ha terminado convirtiéndose en uno de sus bocados más reconocibles.

Su planteamiento es aparentemente sencillo. Una pieza fina y alargada de carne de cerdo se combina tradicionalmente con jamón, se enrolla sobre sí misma y posteriormente se empana. Después llega la fritura, responsable de crear esa característica capa exterior dorada que contrasta con un interior mucho más jugoso.

Aunque existen diferentes historias y versiones sobre el origen concreto del flamenquín, su identidad gastronómica está especialmente asociada a Córdoba. Con el paso del tiempo, además, la receta ha ido evolucionando y apareciendo en numerosos bares y restaurantes con distintos tamaños, rellenos y acompañamientos.

Cuando está bien preparado, cortar un flamenquín resulta casi tan apetecible como comerlo. El exterior cruje y deja al descubierto las capas enrolladas de carne y jamón. Es un plato contundente, pero también muy fácil de compartir si se corta en pequeñas porciones.

A partir de la receta más tradicional han aparecido múltiples reinterpretaciones. Hay versiones que incorporan queso, otras que utilizan diferentes tipos de carne e incluso propuestas que juegan con rellenos más creativos. Sin embargo, la combinación de cerdo y jamón serrano continúa siendo una de las más reconocibles.

Dorados y crujientes de una forma mucho más cómoda

La freidora de aire ha conseguido hacerse un hueco en nuestras cocinas precisamente por su capacidad para simplificar determinadas preparaciones. Y los flamenquines en airfryer son uno de esos ejemplos en los que resulta especialmente práctica.

La elaboración previa apenas cambia. Primero hay que trabajar la carne para conseguir piezas suficientemente finas que podamos enrollar con facilidad. Sobre ellas colocamos el jamón serrano y formamos rollitos procurando que queden bien compactos.

Después llega el empanado, una parte fundamental si queremos conseguir ese exterior crujiente. El objetivo es que toda la superficie quede bien cubierta para que, durante la cocción, se forme una capa uniforme y dorada.

Una vez preparados, los flamenquines pasan directamente a la cesta de la airfryer. Lo recomendable es colocarlos sin amontonarlos, dejando algo de espacio entre ellos para favorecer que el aire caliente circule correctamente alrededor de toda la superficie.

Durante la cocción conviene controlar el punto y girarlos si es necesario para conseguir que se doren de manera uniforme. El tiempo exacto dependerá tanto del tamaño y grosor de los flamenquines como del modelo de airfryer utilizado, por lo que merece la pena observarlos durante los últimos minutos.

El resultado debe ser un flamenquín dorado y crujiente por fuera, con la carne completamente cocinada y tierna en el interior.

Flamenquines en airfryer

Personas2 pax.
Tiempo45 min.
DificultadBaja

Ingredientes

  • 7 filetes de cerdo adobados o sin adobar
  • Queso al gusto
  • 7 lonchas de jamón serrano
  • 2 huevos
  • Pan rallado o panko
  • Sal
  • Aceite de oliva

Elaboración

  1. Prepara los flamenquines

    Extiende bien los filetes y coloca el jamón sobre cada uno. Enróllalos con cuidado, procurando que queden bien compactos para que mantengan su forma durante la cocción.

  2. Haz un doble rebozado

    Pasa cada flamenquín primero por huevo batido y después por pan rallado. Repite el proceso una segunda vez para conseguir una cobertura más consistente y especialmente crujiente.

  3. Un toque de aceite

    Coloca los flamenquines en la cesta de la airfryer, dejando algo de espacio entre ellos. Pulveriza ligeramente con aceite para favorecer un acabado más dorado.

  4. Cocina en la airfryer

    Cocina a 180 ºC durante 12 minutos, hasta que el exterior esté bien dorado y crujiente y la carne quede completamente cocinada.

  5. Sirve y disfruta

    Sírvelos recién hechos, enteros o cortados en porciones, para disfrutar del contraste entre el rebozado crujiente, la carne tierna y el intenso sabor del jamón.