La práctica de los hoteles 'solo para adultos' que la ley prohíbe
La legislación prohíbe discriminar a clientes por razón de edad, pero las empresas han encontrado fórmulas para sortear esa limitación
Crecen los hoteles 'Solo para adultos', pero ¿son legales?
Los hoteles que se promocionan como espacios “solo para adultos” y aquellos que reciben a familias con niños representan dos modelos opuestos de alojamiento, diseñados para públicos con expectativas muy distintas. La diferencia se percibe desde el primer paso ya que, mientras en los establecimientos familiares abundan los balones y el ruido, en los orientados exclusivamente a adultos se respira una atmósfera relajada y silenciosa.
El contraste es evidente también en la experiencia sonora. En los hoteles familiares, los juegos de los niños generan ruido y algarabía, mientras que en los “adults only”, en cambio, la quietud es un valor añadido.
Dificultar la presencia de niños
Las actividades y la oferta gastronómica refuerzan esa distancia. En los hoteles para adultos, los huéspedes entrenan el paladar con gastronomía local, cócteles y mojitos, buscando una experiencia cultural y culinaria. En los familiares, por el contrario, el protagonismo lo tienen los dulces, los batidos y las tortitas con sirope de chocolate, pensados para satisfacer a los más pequeños.
Aunque estos establecimientos no excluyen explícitamente a los menores, sí dificultan su presencia. La estrategia habitual consiste en impedir que se pueda introducir a niños en la reserva. Si por error una familia llega con menores, se les informa de la situación y se intenta reubicarles, pero el acceso a la zona de solo adultos queda vetado. La razón es simple ya que un niño en ese entorno “molesta”, altera la tranquilidad que buscan quienes eligen este tipo de alojamiento.
La legislación prohíbe discriminar a clientes por razón de edad, pero las empresas han encontrado fórmulas para sortear esa limitación sin vulnerar formalmente la norma.