En cuanto a la evolución mensual, la subida con respecto a julio ha sido del 3,2%
El recibo ha subido un 19,8% con respecto a los 80,71 euros que costó en agosto de 2025
Agosto finaliza este lunes con el recibo de la luz más caro en casi cuatro años. Según el análisis realizado por FACUA-Consumidores en Acción, el recibo de la luz del usuario medio con la tarifa semirregulada (PVPC) se ha situado en los 96,65 euros. Hay que remontarse a octubre de 2022 para encontrar una factura más alta, cuando alcanzó los 103,34 euros.
El recibo ha subido un 19,8% con respecto a los 80,71 euros que costó en agosto de 2025. En los últimos años, la factura del usuario medio del mes de agosto ha sido de 96,65 euros en 2026, 80,71 euros en 2025, 78,21 euros en 2024, 73,21 euros en 2023 y 158,30 euros en 2022.
La evolución mensual
En cuanto a la evolución mensual, la subida con respecto a julio —que había sido hasta entonces el mes más caro del año— ha sido del 3,2%. Se situó entonces en los 93,65 euros.
El precio medio del kWh de energía consumida en agosto ha estado en 26,89 céntimos en horario punta, 18,68 céntimos en el llano y 21,76 céntimos en el valle. Así, el precio de la energía ha subido con respecto a agosto de 2025 un 10,4% en punta, un 17,9% en llano y un 39,8% en valle.
Hasta el pasado mes de junio hubo un cierto alivio en el recibo de la luz debido a las medidas del real decreto que se aprobó en marzo para combatir el impacto de la guerra en Oriente Medio. No obstante, desde el 1 de junio de ese mes decayó la rebaja del IVA al 10% en la factura eléctrica, volviendo al habitual 21%, como consecuencia de la moderación que había registrado su evolución en el Índice de Precios de Consumo (IPC).
En el segundo real decreto aprobado a finales de junio en respuesta a la crisis por Oriente Medio se introdujo la reducción progresiva hasta su eliminación completa del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE), pasando del 7% al 5% en 2026, al 3,5% en 2027 y al 0% en 2028.
Asimismo, ante una eventual evolución desfavorable de los precios de la electricidad y el gas, quedó establecido un mecanismo de salvaguarda que permite reactivar medidas si la coyuntura así lo exigiera. Esas medidas afectan tanto al Impuesto Especial sobre la Electricidad como al IVA de productos energéticos.

