Cinco bosques españoles en los que disfrutar a tope del otoño

eltiempohoy.es
Compartir

Según el Instituto Nacional de Estadística, España cuenta con 27,7 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que equivale al 54,8% de su territorio. Los bosques ocupan más de 18 millones de hectáreas y llegado el otoño entran en una etapa previa al duro invierno en la que lucen un abanico de tonalidades que van del verde al ocre pasando por el rojo intenso y los transforma en uno de los espacios más atractivos para escaparse un fin de semana. Además, las temperaturas cálidas vaticinadas por la Aemet para los próximos tres meses invitan a perderse por estos ecosistemas donde conviven una enorme diversidad de animales, plantas y árboles. Te damos algunas ideas para que descubras florestas de ensueño y desconectes del mundanal ruido.

El Informe sobre la Situación de los Bosques y el Sector Forestal en España (ISFE) asegura que el territorio forestal estaba en expansión. "Nuestros montes ocupan más de la mitad de la superficie nacional y España es el tercer país europeo con mayor superficie arbolada, por delante de Francia, Alemania y Polonia", asevera este estudio editado por la Sociedad Española de Ciencias Forestales. Asimismo, la mayoría están poblados por especies autóctonas siendo un 46,4% superficie arbolada de frondosas, un 34,5% de coníferas y un 19,1% de masas mixtas.

El bosque soñado

Dentro de Galicia, uno de los mejor conservados en España y en Europa es este bosque atlántico de 9.000 hectáreas y con poco más de 500 habitantes. Fragas do Eume es una belleza de la naturaleza. Situado en A Coruña, y repleto de robles, chopos, fresnos, alisos y más de 20 especies de helechos y 200 líquenes. Aseguran que la vegetación es tan tupida que apenas deja pasar la luz. Pero, además de su diversa fauna silvestre, otro de sus atractivos es el río Eume, repleto de fuentes y cascadas. Y escondido se encuentra el monasterio de Caaveiro, un edificio con más de 10 siglos de historia.

La selva negra española

La Selva de Irati es el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra de Alemania. Una inmensa mancha verde de unas 17.000 hectáreas que se mantiene en estado casi virgen y se encuentra situada en el Pirineo oriental navarro, en una cuenca rodeada por montañas, en la cabecera de los pirenaicos valles de Aezkoa y Salazar. Es un tesoro natural con gran valor ecológico en el que conviven distintas figuras de protección como las reservas naturales de Mendilatz y Tristuibartea y la reserva integral de Lizardoia. Aves, como reyezuelos, pinzones, petirrojos, pito negros o dorsiblancos, especies acuáticas como las truchas y otras como zorros, jabalís, martas y ciervos...

El bosque de los osos pardos

En la montaña palentina se encuentran los bosques de Brañosera, un inmenso robledal donde se esconden osos pardos, pero también urogallos, lobos, corzos, venados, jabalíes y zorros. Y si miras al cielo puedes toparte con águilas reales, milanos, halcones y buitres. Entre Barruelo de Santullán y Brañosera se encuentra un paraje natural denominado "La Pedrosa" (Coto Pedroso). La atraviesa el río Rubagón que forma a su paso saltos de agua y pozos, como los Pilones o el Calizón. Todo el bosque está poblado de robles centenarios, hayas, avellanos, abedules, sauces y especies tan originales como el mostajo, tejo, quejigo y enebro. Además existe una gran variedad de arbustos que producen moras, andrinos, fresas silvestres, setas, etc. Todos sus rincones son de gran colorido debido a los musgos, líquenes y brezos que los adornan, siendo este efecto más llamativo en otoño.

Las hayas más antiguas de España

Se encuentra en pleno Parque Natural del Montseny (Reserva de la Biosfera) y los que lo han visitado lo tildan de “espectáculo” en otoño. Es el más antiguo de Cataluña y uno de los más importantes porque en el se reúnen el bosque eurosiberiano, el mediterráneo y el boreoalpino. Por ese motivo cuenta con una extraordinaria diversidad animal con más de 270 especies de vertebrados. Además, cuenta con un hayedo de más de 200 años de antigüedad.

El pinsapar de Grazalema

Según la Junta de Andalucía, el pinsapo pertenece a una de las nueve especies de abetos que viven en las montañas que circundan el Mediterráneo, pero ésta sólo se encuentra en Andalucía en la Serranía de Ronda (Málaga) y la Sierra de Grazalema (Cádiz), donde se extiende en más de 400 hectáreas, sobre la Sierra del Pinar. Además, lo consideran un vestigio de otros tiempos, hace millones de años, cuando las condiciones climáticas eran otras su extensión era mucho más amplia. Esta joya botánica es Reserva de la Biosfera y las agradables temperaturas de esta época del año invitan a visitarlo, con permiso de las lluvias que suelen caracterizar la zona con las tasas de mayor pluviosidad del país.