Un proyecto de la Universidad de A Coruña usa la IA para comprender mejor la incontinencia y para ajustar tratamientos
La incontinencia urinaria "no debe considerarse inevitable" porque existen tratamientos "eficaces"
Esta es una condición médica un tanto invisible pero bastante común: según datos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), unos tres millones de personas en España convive con la incontinencia urinaria. Entre quienes tienen más de 65 años, el rango de prevalencia oscila entre el 20 y el 25%, cifras que se disparan en ciertos contextos. Es, por ejemplo, el 50% entre quienes viven en residencias de mayores, según los datos de la SEMERGEN.
Aunque tanto hombres como mujeres pueden verse afectados, la prevalencia es mucho mayor entre las mujeres. Según datos de la Fundación Caser, ellas son quienes más la presentan. En líneas generales, le pasa al 24% de todas las mujeres, al 30 al 40% de las de mediana edad y a la mitad “en edad geriátrica”. Prácticamente, doblan los datos masculinos. Las razones vienen marcadas por una mezcla de ingredientes, desde la genética a la edad o al historial médico pasado (por ejemplo, los embarazos o la menopausia afectan).
Aun así, y a pesar de ser muy común y de impactar en la calidad de vida, esta es una afección que todavía es un tanto tabú. De hecho, desde la atención primaria se advierte que todavía está infradiagnosticada. Pero ¿podría ser la tecnología una clave para acabar con la incontinencia urinaria?
Así funciona Xine-IA para mejorar la incontinencia
Quizás hablar de acabar con ella es demasiado ambicioso, pero lo que sí se está probando ya es a usar la inteligencia artificial (IA) para mejorar los tratamientos y la calidad de vida de las pacientes. Es en lo que trabaja el proyecto Xine-IA, coordinado por la Clínica Cobián y en el que colabora el CITIC de la Universidad de A Coruña. Usando el conocimiento clínico y la inteligencia artificial aspiran a conocer mucho mejor la incontinencia y, sobre todo, cómo afecta a este grupo concreto de pacientes y cómo ofrecer tratamientos más precisos y personalizados. En el proyecto participarán las pacientes de la clínica, mujeres con incontinencia urinaria.

Así, van a crear una plataforma inteligente en la que se recopilarán todos los datos clínicos de las pacientes (por supuesto, la participación es voluntaria y los datos se anonimizan) y los resultados. “Vamos a coger todos los datos históricos de tratamientos previos y detectar qué características han hecho que tengan más o menos éxito”, sintetiza al otro lado del teléfono Javier Pereira, investigador del CITIC. De ese modo, se podrá “optimizar el tratamiento y evitar los que no son efectivos”. El objetivo es que las pacientes no tengan que encadenar citas médicas y logren una mejora de su calidad de vida. Las cosas funcionarán de forma más ajustada para su caso. La IA no funcionará como una herramienta mágica, sino como un apoyo al proceso y una manera de entender mejor qué ocurre y qué da resultados.
Al tiempo, la información clínica convivirá con la aportación de las propias pacientes participantes, que compartirán información de hábitos de vida y evolución y ayudarán así a que se entiendan mejor las ramificaciones de esta afección. La IA se apoyará también en esos datos, para comprender todas sus dimensiones, porque cuantos más datos se dispongan más eficiente se es a la hora de comprender la incontinencia urinaria.
El potencial de la inteligencia artificial en el terreno de la salud podría ser muy amplio. Pereira explica que en el CITIC ya trabajan mucho en este terreno, con grupos de investigación que abordan diferentes cuestiones. ¿Desconoce el público esto y seguimos pensando que la IA es ante todo la herramienta que responde dudas y edita fotos? “Creo que no, que el público está ya bastante concienciado con el recorrido que tiene”, apunta a la web de 'Informativos Telecinco'.
Mejorar la calidad de vida de las personas que presentan incontinencia urinaria sería uno de esos potenciales usos. Pereira apunta que esperan tener ya el sistema probado a finales del año que viene.
Los costes de la incontinencia urinaria
Ahora mismo, la incontinencia urinaria tiene un efecto directo sobre la vida de las personas. Solo en España, según la SEMERGEN, el 59% de todos los productos sanitarios prescritos al año (usando cifras de 2022) son productos absorbentes, lo que genera cada año 172.000 toneladas de residuos. En Europa, se gastan unos 69.000 millones de euros cada año en este tipo de productos.
Aun así, los costes económicos son solo una parte pequeña de la ecuación, porque la incontinencia tiene un efecto directo sobre la salud mental de quienes deben enfrentarse a ella. El 30% de las mujeres con incontinencia urinaria presentan síntomas de depresión, advierte la SEMERGEN, derivados del estigma y la pérdida de autonomía y calidad de vida.

