Tarragona

Un vecino de El Vendrell vuelve a abrazar a su madre gracias a una escultura de bronce en el lago Coma-ruga, en Tarragona

Jaume Nin, vecino de El Vendrell abrazando la escultura de su madre
Jaume Nin, vecino de El Vendrell abrazando la escultura de su madre. Diari de Tarragona
  • El grupo escultórico le permite a Jaume Nin, vecino de El Vendrell reencontrarse con su madre y su niñez

  • El artista Pau Arroyo materializa en bronce una fotografía de 1940, la primera escultura de este material en la ciudad

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El patrimonio no solo se conserva restaurando, a veces, se rescata dando forma humana al recuerdo de un municipio. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la playa de Coma-ruga, en El Vendrell, Tarragona, un espacio emblemático que ahora, ya cuenta con su escultura. La idea nació dentro de un encargo para la recuperación de los elementos artísticos del núcleo marítimo, dotar de sentido a la fuente y a su estanque a través del arte, incorporando por primera vez una escultura en bronce a la localidad.

Fotografías como punto de partida

Esta vez, el patrimonio ha sido representado gracias a los archivos de Jaume Nin, protagonista de la escultura junto a su madre. "Todo vino a partir de unas fotografías de 1940 donde se veía a la familia Nin-Casanova con Jaume, pequeño, cuando tenía seis años", detalla el restaurador Pau Arroyo. Al descubrir esa imagen antigua de la vida cotidiana, Pau tuvo claro que debían hacer el proyecto inspirados en las fotografías.

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Escultura de bronce en Coma-ruga

Jaume Nin, vecino de la localidad y protagonista de la representación, no quiso ver el trabajo finalizado hasta el día de la inauguración. Arroyo, cuya trayectoria profesional está centrada en la conservación y restauración del patrimonio cultural -desde piezas históricas hasta mosaicos modernistas -, recuerda la conversación previa: "Hablé con él por teléfono un par de días antes y el hombre estaba muy emocionado". La revelación dejó a Jaume, visiblemente emocionado al descubrir la figura que recreaba a su progenitora y volvió a "abrazar otra vez, de alguna manera, la figura de su madre" más de ocho décadas después.