Turismo

Benifallet, el pueblo de Tarragona que guarda seis cuevas y un tesoro bajo tierra

Cuevas de Benifallet
Cuevas de Benifallet.. Ayuntamiento de Benifallet
  • El municipio cuenta con un conjunto de seis cavidades, aunque únicamente dos están acondicionadas para recibir visitantes: las Coves Meravelles y la Cova del Dos

  • La visita oficial a las cuevas tiene una duración aproximada de 45 minutos y se realiza acompañada por guías especializados

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TarragonaEn el interior de Tarragona, lejos de los grandes destinos turísticos de la costa, hay un municipio que concentra en pocos kilómetros una combinación singular de cuevas, río, patrimonio y naturaleza. Se trata de Benifallet, en la comarca del Baix Ebre, una localidad de menos de 1.000 habitantes que ha convertido su entorno subterráneo en uno de sus principales reclamos turísticos.

El municipio cuenta con un conjunto de seis cavidades, aunque únicamente dos están acondicionadas para recibir visitantes: las Coves Meravelles y la Cova del Dos. Ambas permiten descubrir el paisaje geológico de esta zona a través de visitas guiadas y constituyen uno de los grandes atractivos de Benifallet.

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La visita oficial a las cuevas tiene una duración aproximada de 45 minutos y se realiza acompañada por guías especializados. En el interior, además, la temperatura se mantiene entre 15 y 18 grados, con una humedad superior al 90%, unas condiciones que convierten el recorrido en una alternativa especialmente atractiva durante los meses más calurosos.

Las cavidades ofrecen un paisaje formado durante miles de años por la acción del agua. Estalactitas, estalagmitas y otras formaciones geológicas aparecen a lo largo del recorrido, mientras que algunos espacios aportan además una dimensión histórica y arqueológica.

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Un viaje bajo tierra con miles de años de historia

Las cuevas de Benifallet no son únicamente un atractivo natural. En la zona se han localizado restos arqueológicos del Neolítico, entre ellos cerámicas y herramientas, que evidencian la presencia humana en este entorno desde tiempos prehistóricos. La propia web turística municipal recuerda que estas cavidades eran conocidas antiguamente como las Cuevas de la Aumidiella.

Entre los espacios que forman parte del conjunto destaca también la Sima del Sifón, una profunda formación geológica que no está abierta al público. El recorrido turístico incluye además la llamada Sala de la Música, uno de los puntos singulares de la visita.

Aunque el conjunto de cavidades es uno de los símbolos de Benifallet, el municipio ha ido ampliando su propuesta para que la visita no termine al salir de las cuevas. El objetivo es aprovechar su ubicación en pleno corazón de las Terres de l'Ebre para ofrecer diferentes posibilidades relacionadas con el paisaje, la historia y las tradiciones locales.

La importancia turística de las Coves Meravelles también ha recibido reconocimientos. En 2022 fueron distinguidas con el Premio a la Excelencia en la Gestión Turística de Cuevas y Minas Turísticas Españolas. Un año antes, en 2021, habían sido incluidas en el Censo de espacios de cultura responsables del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

Del mundo subterráneo al río Ebro

Una vez fuera de las cuevas, uno de los principales protagonistas de la visita es el río Ebro. Benifallet mantiene una estrecha relación histórica con el cauce, que durante generaciones fue una vía fundamental para las comunicaciones y la actividad cotidiana de los municipios de la zona.

Esa memoria se mantiene a través del llagut, una embarcación tradicional recuperada como recurso turístico. La experiencia permite navegar por el Ebro y conocer desde el propio río parte de la historia y de la relación que los habitantes de la zona han mantenido con él.

La combinación de las cuevas y el llagut constituye uno de los ejes principales de la oferta turística de Benifallet. Pero hay más opciones para quienes quieran prolongar la excursión.

El municipio dispone de una ruta autoguiada mediante códigos QR que permite recorrer el núcleo urbano y descubrir algunos de sus rincones y elementos históricos. Entre ellos aparecen la iglesia, el antiguo lavadero, calles con historia y referencias a los oficios tradicionales y a la pastelería local.

La gastronomía es precisamente otro de los atractivos del municipio. Los restaurantes locales trabajan con productos del territorio y la tradición repostera tiene en los pastissets uno de sus dulces más característicos. El relleno tradicional es de cabello de ángel, aunque actualmente pueden encontrarse diferentes variedades.

Senderismo, bicicleta y patrimonio

Para quienes prefieran las actividades al aire libre, los alrededores de Benifallet ofrecen diferentes posibilidades. El valle de Cardó, compartido con el municipio de Rasquera, concentra rutas de senderismo y conserva vestigios de su pasado, entre ellos los restos de un antiguo balneario del siglo XIX. Una de las propuestas más conocidas de la zona es la ruta de las 14 ermitas.

La bicicleta también tiene protagonismo gracias a la Vía Verde del Val de Zafán, un antiguo trazado ferroviario reconvertido en itinerario para recorrer a pie o sobre dos ruedas. La antigua estación de Benifallet, hoy rehabilitada y con servicio de restauración, constituye uno de los puntos de referencia de esta ruta.

El patrimonio histórico completa el recorrido. Benifallet forma parte de la Ruta de los Íberos de Catalunya gracias a su yacimiento, que puede visitarse de manera libre y gratuita con material de apoyo para conocer el enclave. Además, el municipio participa a principios de octubre en las actividades del fin de semana dedicado a esta ruta.

Todo ello permite plantear una escapada que va mucho más allá de una visita puntual a unas cuevas. El entorno de Benifallet reúne naturaleza, patrimonio, gastronomía, actividad física y memoria fluvial en un territorio relativamente pequeño.

Para quienes quieran ampliar todavía más la excursión, desde el municipio se puede conectar con otros enclaves destacados de las Terres de l'Ebre, como el castillo de Miravet o la Catedral del Vi de Pinell de Brai. De esta combinación surge incluso la llamada ruta de las tres C, que conecta las cuevas de Benifallet, el castillo de Miravet y la Catedral del Vi.

Así, el principal atractivo de esta localidad tarraconense puede estar bajo tierra, pero la experiencia continúa en la superficie: entre las aguas del Ebro, los caminos del entorno, las huellas de la historia y una gastronomía vinculada al territorio.