Los vecinos de Morón de la Frontera le ponen rostro a la Semana Santa
Antonio y Paco pasean por las calles de Morón de la Frontera. Pero al cruzar la puerta del taller de Manuel, se convierten. Son Poncio Pilato y San José de Arimatea. Este escultor sevillano utiliza a sus vecinos para las imágenes que le encargan hermandades de todo el país. Veinte años de carrera inspirados en amigos y vecinos, usando sus arrugas, sus gestos y sus miradas para vestir de vida sus creaciones. Ha convertido a jóvenes en santos, a vecinos en parte de la historia. Cada mirada, cada expresión y cada imagen de este taller hecho de amigos es la historia de un vecino, que como Paco y Antonio, un día dejaron a Manuel que les convirtiera en la Semana Santa de algún sitio.
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